El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido un ultimátum a Irán, amenazando con llevar a cabo bombardeos masivos contra infraestructuras civiles si no se abre el estrecho de Ormuz. Esta situación plantea un dilema legal a los oficiales del ejército estadounidense, que deben elegir entre desobedecer órdenes o contribuir a cometer crímenes de guerra.
La amenaza de Trump
Trump fijó un plazo para que el Gobierno iraní abriera el estrecho de Ormuz o se enfrentara a un ataque. En una amenaza plagada de palabrotas, el presidente estadounidense advirtió que Irán viviría en el infierno si no cumplía con sus demandas. Tres días antes, Trump había dejado claro a qué se refería con el ataque, afirmando que golpearían muy fuerte y probablemente de forma simultánea a todas y cada una de las centrales eléctricas iraníes.
El riesgo de crímenes de guerra
Entre los expertos jurídicos hay poco debate sobre el hecho de que un ataque de este tipo contra la infraestructura vital para 93 millones de iraníes constituiría un crimen de guerra. Dos exoficiales del Cuerpo de Abogados, Margaret Donovan y Rachel VanLandingham, afirmaron que las declaraciones del presidente colocan a los miembros del servicio en una situación profundamente difícil. Señalaron que las palabras del presidente van en contra de décadas de formación jurídica del personal militar y corren el riesgo de situar a nuestros combatientes en un camino sin retorno.
La ley y la moralidad
La profesora de ciencias políticas en la Universidad de Massachusetts Amherst, Charli Carpenter, afirma que existen muchos ejemplos históricos de militares que han cuestionado las órdenes, se han negado a obedecer, han desobedecido de manera pasiva o incluso han intervenido para detener crímenes de guerra. Carpenter cita como ejemplo a los soldados estadounidenses que se negaron a participar en la masacre de My Lai de 1968 en Vietnam. La ley exige a las tropas alistadas desobedecer solo las órdenes manifiestamente ilegales.
El papel de la cadena de mando
Desde que asumió el cargo el año pasado, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha dificultado que los oficiales de la cadena de mando obtengan asesoramiento jurídico. Los soldados rasos tienen como último recurso la opción de llamar a una línea directa de derechos de los soldados. Una encuesta dirigida por Carpenter reveló que la mayoría de los miembros del Ejército pueden distinguir entre órdenes legales e ilegales.
La amenaza nuclear
La gravedad de las amenazas de Trump ha aumentado los temores de que un presidente volátil pueda intentar utilizar un arma nuclear. Según el sistema estadounidense, el presidente tiene la autoridad exclusiva para ordenar un lanzamiento nuclear. La única forma de detener la orden sería que los miembros de la cadena de mando la consideraran ilegal.
La confianza en la cadena de mando
El experto en armas nucleares Jeffrey Lewis afirma que Trump ha mostrado anteriormente respeto por las devastadoras consecuencias del uso nuclear, pero añade que no sabe cuán firme es ese respeto cuando está perdiendo la guerra y la cabeza al mismo tiempo. Lewis esbozó un escenario en el que Trump iniciaba una guerra por un error de juicio. Preguntado sobre qué confianza tiene en que alguien de la cadena de mando actual intervenga para detener a Trump, Lewis responde que no tiene ninguna.
Conclusión
En conclusión, el ultimátum de Trump a Irán plantea un dilema legal para los soldados estadounidenses. La amenaza de crímenes de guerra y la posibilidad de utilizar un arma nuclear han aumentado los temores y la incertidumbre en la cadena de mando. La ley exige a las tropas alistadas desobedecer solo las órdenes manifiestamente ilegales, pero la capacidad y el juicio moral no se inculcan a las tropas de la misma manera que se les enseña a seguir la cadena de mando.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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