Miles de ciudadanos extranjeros, principalmente de Cuba, Haití y Venezuela, están siendo deportados a México por el Gobierno de Estados Unidos, quedando atrapados en un limbo burocrático sin poder regularizarse.
Un fenómeno creciente
La práctica de deportar a personas a países que no son los suyos, conocida como deportaciones a terceros países, ha aumentado significativamente bajo la Administración de Donald Trump. Según un informe del Congreso, el Gobierno ha gastado más de $40 millones para enviar a unos cuantos cientos de migrantes a países lejanos como Sudán del Sur o Esuatini, con un costo promedio de $130.000 por persona deportada.
La situación en México
Aunque no hay cifras concretas, se estima que miles de extranjeros han sido deportados a México desde que Trump regresó al poder. Un juez federal de Massachusetts señaló que, en el último año, Estados Unidos deportó a 6.000 cubanos a México. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, informó que el país había recibido a 11.886 extranjeros hasta diciembre.
Un limbo burocrático
Los deportados enfrentan una situación crítica en México, sin acceso a documentación, permisos de trabajo ni servicios básicos. Jean, un haitiano deportado a Cancún, lleva meses atrapado en un limbo burocrático, sin poder conseguir trabajo ni moverse del Estado de Quintana Roo. Presentó su solicitud de asilo en noviembre, pero no ha recibido notificación ni la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias (TVRH).





