La salud mental y el estigma que la rodea siguen siendo temas candentes en nuestra sociedad. Rosa García Toldrà, conocida como Chica Asteri, comparte su testimonio sobre vivir con alucinaciones auditivas y visuales. Su historia se une a la de otros activistas en salud mental que defienden un enfoque basado en los derechos de las personas afectadas.

Rosa tiene un amigo llamado Urco, pero Urco no existe en la realidad. Es una alucinación que la acompaña y con la que ha aprendido a convivir. Recuerda que durante un año se quedó encerrada en su habitación debido a una agorafobia severa. En ese momento, la presencia de Urco se convirtió en una compañía.

La importancia de entender las voces

Rosa está convencida de que es crucial 'aprender a entender' las voces en lugar de silenciarlas. 'A veces no puedes elegir si escucharlas o no, pero sí puedes elegir el lugar desde el cual las escuchas', afirma. Esta perspectiva es compartida por asociaciones de personas que escuchan voces en Catalunya, España y otros países europeos.

Estas entidades reivindican una mirada que asocie estas vivencias a patologías de manera más comprensiva. De hecho, el próximo mes de noviembre se celebrará un congreso mundial en Copenhaguen que busca destacar la importancia de escuchar las historias únicas detrás de cada caso.

Cuestionando la clasificación psiquiátrica

Algunos activistas, como Fernando Balius, cuestionan la clasificación psiquiátrica y se definen como neurodivergentes. Balius asegura que ha hablado con médicos de cabecera sobre sus voces, pero ha encontrado un monólogo con el psiquiatra. Por otro lado, la psicóloga clínica Esther Pousa opina que 'respeto absolutamente este punto de vista, pero el problema es que hay mucha gente que lo pasa muy mal'.