El vicepresidente estadounidense J.D. Vance visitó Budapest los días 7 y 8 de abril para respaldar públicamente la campaña de Viktor Orbán de cara a las elecciones parlamentarias húngaras del 12 de abril. Es la primera vez que un alto cargo de la administración Trump se desplaza a Europa para apoyar directamente a un candidato.

Vance envió un mensaje claro durante su estancia: "Quiero enviar un mensaje a todo el mundo, especialmente a los burócratas de Bruselas, que han hecho todo lo posible por oprimir al pueblo húngaro, porque no les gusta su líder". El propio Donald Trump también expresó su apoyo: "Espero que [Viktor Orbán] gane y que gane por mucho".

La visita llega en un momento crítico para Orbán, que busca un quinto mandato consecutivo tras 16 años en el poder. Los sondeos sitúan al candidato opositor Péter Magyar, líder del partido Tisza, con una ventaja de más de diez puntos sobre el primer ministro húngaro.

La economía húngara atraviesa dificultades evidentes. El crecimiento se sitúa entre el 0,4% y 0,6% para 2024-2025, muy por debajo del 4-5% registrado entre 2014 y 2019. El desempleo alcanzó el 4,9% en enero, la cifra más alta en una década, mientras que el país destina el 6% de su PIB al pago de intereses de la deuda.

La Unión Europea mantiene congelados en fondos destinados a Hungría por vulneraciones al Estado de derecho. Magyar, un conservador proeuropeo que militó en el partido de Orbán hasta 2024, ha centrado su campaña en combatir la corrupción y desbloquear las ayudas europeas.