Más de 70 legisladores demócratas de Estados Unidos han exigido la destitución de Donald Trump tras sus amenazas de destruir "toda una civilización" en Irán durante la escalada militar actual. Las críticas se han extendido rápidamente por el Capitolio y han abierto un nuevo frente político: la invocación de la Enmienda 25, el mecanismo constitucional que permite apartar al presidente si se considera incapacitado para ejercer el cargo.
Lo inusual es que la presión no viene solo de los demócratas. La excongresista Marjorie Taylor Greene, antigua aliada de Trump convertida en crítica, pidió directamente la Enmienda 25 en redes sociales, acusando al presidente de "maldad y locura". La senadora republicana Lisa Murkowski también se pronunció, calificando las amenazas como "una afrenta a los ideales que nuestra nación ha tratado de defender".
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, durante un acto oficial
Entre los demócratas, las voces se multiplican con diferentes grados de dureza. La congresista Alexandria Ocasio-Cortez denunció que el mensaje de Trump equivalía a una amenaza de genocidio y sostuvo que merecía su destitución. La expresidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, fue más directa: el mandatario debe ser apartado "de una forma u otra" si el gabinete no actúa.
Los líderes demócratas en ambas cámaras también se pronunciaron, aunque con un tono más diplomático. Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, reclamó que el Congreso se reúna para frenar lo que definió como una "guerra temeraria" en Oriente Próximo. Chuck Schumer, desde el Senado, evitó pedir expresamente la destitución pero advirtió de que amenazar con destruir infraestructuras civiles podría constituir un crimen de guerra.
El paso más formal lo dio el veterano congresista demócrata John Larson, quien presentó ante la Cámara de Representantes una resolución con artículos de destitución. Acusa a Trump de "usurpación sistemática del poder de guerra del Congreso y de cometer asesinato, crímenes de guerra y piratería". Este es el primer paso formal para que la Cámara abra un procedimiento de destitución.
Cómo funciona la Enmienda 25
La Enmienda 25 fue redactada por el Congreso tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963 y ratificada en 1967. Fue diseñada para situaciones en las que el presidente no puede ejercer sus funciones por incapacidad física o mental.
Si se invoca la Sección 4 de la Enmienda, el vicepresidente JD Vance podría asumir temporalmente el poder ejecutivo junto con la mayoría del gabinete. Esto es diferente del impeachment tradicional: no destituye al mandatario, solo lo aparta temporalmente. Trump podría declarar por escrito que no existe incapacidad y reanudar el cargo, pero el Congreso podría decidir el asunto con un voto de dos tercios si el vicepresidente se opone.
Esta es la primera vez que se invoca formalmente este mecanismo contra Trump, aunque los demócratas ya lo han intentado en ocasiones anteriores durante su primer mandato.
El contexto
La escalada con Irán comenzó con las amenazas de Trump sobre destruir infraestructuras iraníes. El anuncio de una tregua temporal de dos semanas entre Washington y Teherán en la madrugada del miércoles no sirvió para apaciguar a los críticos. La congresista demócrata Melanie Stansbury insistió en que las amenazas de crímenes de guerra seguían siendo vigentes, independientemente del acuerdo temporal.
La presión sobre Trump es inusual porque combina la oposición tradicional demócrata con críticas de republicanos no intervencionistas. El vicepresidente JD Vance ya había mostrado escepticismo respecto a una guerra en Irán, lo que añade complejidad al panorama político.
Qué puede pasar
Para que prospere un procedimiento de Enmienda 25, se necesitaría que el gabinete de Trump, liderado por Vance, votara mayoritariamente a favor de apartar al presidente. Esto es poco probable en la práctica, dado que los miembros del gabinete suelen ser leales al mandatario.
La moción de impeachment presentada por Larson tiene más posibilidades de avanzar en la Cámara de Representantes, donde los demócratas tienen influencia. Sin embargo, requeriría una votación de dos tercios en el Senado para prosperar, algo prácticamente imposible con la composición actual del Congreso.
Lo que sí está claro es que la escalada con Irán ha abierto una grieta política en Washington que va más allá de la división habitual entre demócratas y republicanos.