La noticia
Irán ha aceptado el alto el fuego de dos semanas acordado con Israel a través de la mediación de Estados Unidos en la madrugada del miércoles, pero sus autoridades mantienen una postura de desconfianza total. Mientras la televisión estatal celebraba el acuerdo como una victoria histórica, los altos cargos iraníes ya denunciaban violaciones del cese de hostilidades y exigían que Líbano fuera incluido en el pacto.
Los detalles
La primera jornada de tregua ha estado marcada por acusaciones mutuas. Irán ha denunciado un ataque israelí a la refinería de la isla de Laván y el derribo de un dron Hermes 900 en la ciudad de Lar. En respuesta, la República Islámica ha lanzado ataques contra países del golfo Pérsico.
Las autoridades iraníes han sido explícitas en sus advertencias: "La entrada de cualquier aeronave enemiga estadounidense o sionista al espacio aéreo del país, incluso sin realizar operaciones militares, se considerará una violación del alto el fuego y recibirá una respuesta contundente", según un comunicado oficial.
Ali Bahreini, embajador iraní ante Naciones Unidas, ha dejado clara la posición de Teherán: "Todo es temporal ahora. No estamos confiando en la otra parte. Nuestras fuerzas militares mantienen su preparación". El diplomático ha insistido en que Irán acudirá a las negociaciones para evaluar la seriedad de Estados Unidos e Israel.
El presidente Masoud Pezeshkián ha condenado los ataques contra Laván en conversaciones con el primer ministro de Pakistán y ha dejado claro que el alto el fuego en Líbano es una condición esencial para cualquier acuerdo definitivo con Washington. Sin embargo, Israel ha establecido su propio límite: los ataques a Hezbolá no forman parte del alto el fuego.





