La reunión de última hora
Donald Trump recibe este miércoles en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en una cita que llega cargada de tensión. La reunión busca rebajar el choque abierto por la guerra con Irán y el malestar de Trump con varios socios europeos que, a su juicio, no han estado a la altura.
Las amenazas previas al encuentro
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, endureció el tono antes del encuentro. "Fueron puestos a prueba y fracasaron", citó directamente a Trump sobre la OTAN, añadiendo que "es bastante triste que la OTAN le haya dado la espalda al pueblo estadounidense durante las últimas seis semanas, cuando es el pueblo estadounidense quien ha estado financiando su defensa".
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que Estados Unidos abandone la alianza, Leavitt no la descartó. "Es algo de lo que el presidente ha hablado, y creo que es algo de lo que hablará dentro de un par de horas con el secretario general Rutte", respondió, dejando abierta la puerta a que el pulso no sea solo una advertencia.
El conflicto con Irán como detonante
La crisis actual arranca por el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, una ruta clave para el comercio energético. Trump exigía a los aliados que interviniera para reabrirlo, pero considera que la OTAN no le apoyó suficientemente. El presidente llegó a amenazar con atacar centrales eléctricas y puentes iraníes, asegurando que "toda una civilización morirá esta noche".





