La noticia que no cesa de comentarse

Desde que Aitana Sánchez-Gijón y Maxi Iglesias se dejaron ver besándose en público, la conversación no ha sido sobre ellos como pareja, sino sobre los años que los separan. La diferencia de edad sigue siendo el tema que fascina e incomoda a partes iguales, incluso cuando creíamos que ya había dejado de importar.

En los programas del corazón, en las redes, en las conversaciones cotidianas: el comentario es siempre el mismo. No es nuevo que una mujer esté con un hombre más joven —las películas de Hollywood lo llevan mostrando años—, pero algo en verlo en la vida real sigue sin normalizarse del todo.

Cuando el cine va por delante de la realidad

La pantalla grande ya lo había normalizado. Anne Hathaway, Nicole Kidman, hasta la propia Bridget Jones en ficción. En Hollywood, las actrices maduras con actores más jóvenes es casi un clásico. La literatura también lo hizo suyo: Colette escribió sobre ello en *El trigo tierno, con esa «señora misteriosa y experta, incluso peligrosa, que iniciaba a un muchacho en el sexo».

Pero lo que funciona en la pantalla no termina de calar en la realidad. Mientras que los hombres llevan décadas con parejas más jóvenes sin que nadie levante una ceja, cuando la mujer es la mayor, la conversación cambia de tono.