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Irán ha convertido el Estrecho de Ormuz en una zona de peaje controlada militarmente. Desde que entró en vigor el alto el fuego pactado con Washington, solo 10 embarcaciones han conseguido pasar por una de las rutas comerciales más críticas del mundo. El resto de los más de 500 buques atrapados en el Golfo permanecen anclados o esperan en puerto.

Los detalles del control iraní

El sistema funciona así: los capitanes deben depositar 2 millones de dólares en yuanes o Bitcoin para obtener permiso de Irán. Después, la embarcación debe dirigirse hacia el canal que se abre entre las islas de Qeshm o Larak, donde militares de la Guardia Revolucionaria suben a bordo en lanchas rápidas para verificar la carga.

Si el capitán proporciona la contraseña correcta, el barco puede continuar. Si no, debe dar media vuelta o será atacado con drones. La ruta central del Estrecho, por donde navegaban antes los buques, está ahora bajo control de artillería y misiles iraníes. Los pescadores omaníes locales dan por hecho que la zona está minada, aunque nadie sabe con certeza dónde están esas minas.

La contradicción con el acuerdo de paz

Esta situación genera una paradoja inquietante. Donald Trump exigió la "apertura completa, inmediata y segura" de Ormuz como condición para el alto el fuego de dos semanas. Sin embargo, el propio marco de negociación que Trump da por válido reconoce a Irán la potestad de "controlar y asegurar" la navegación a través del Estrecho.