La candidata que no se rinde
Keiko Fujimori, a los 50 años, se postula nuevamente para la presidencia de Perú en unos comicios donde vuelve a figurar entre las favoritas. Es su cuarta intento tras perder consecutivamente frente a Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021.
Las dos últimas derrotas fueron por márgenes exiguos: apenas 40.000 votos la separaron de la victoria. En ambas ocasiones, Fujimori denunció fraude sin presentar pruebas contundentes que avalaran sus acusaciones.
Una candidata en mejor posición
Esta vez llega con ventajas que no tenía antes. Hasta el domingo pasado, cuando entró en vigor la prohibición de difundir encuestas que establece la ley peruana, los sondeos la mostraban liderando las preferencias, seguida por el cómico Carlos Álvarez y el exalcalde ultraconservador de Lima Rafael López Aliaga.
Además, en enero de este año un tribunal dejó sin efecto el juicio que enfrentaba por presunta financiación irregular de sus campañas electorales. Fujimori había pasado casi año y medio en prisión preventiva entre 2018 e inicios de 2020 por estas acusaciones.
El contexto personal
A diferencia de sus anteriores candidaturas, Fujimori afronta esta campaña sin su padre, Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000 y falleció en septiembre de 2024. También llega sin su esposo, el estadounidense Mark Vito Vilanella, del que se divorció en 2022.





