La historia del ser humano se ha caracterizado por momentos de avance y retroceso moral. Uno de los actos fundacionales de nuestra especie fue el cuidado a los enfermos, ancianos y desamparados. Sin embargo, esta conquista moral no es irreversible. La comparación entre el valor de la vida humana y el de las máquinas es un ejemplo de deshumanización.

La comparación deshumanizadora

El CEO de OpenAI, Sam Altman, afirmó que entrenar a un ser humano requiere '20 años de vida y toda la comida que se ingiere durante ese tiempo para llegar a ser inteligente', comparándolo con el coste de entrenar un modelo de IA. Esta comparación reduce el valor de la vida humana a su utilidad y productividad.

La deshumanización no es un concepto nuevo. En el pasado, hemos visto ejemplos de cómo la humanidad ha retrocedido moralmente. La esterilización forzosa en EE. UU. y el programa Aktion T4 en la Alemania nazi son ejemplos de cómo la idea de que algunas vidas son menos valiosas que otras puede llevar a consecuencias terribles.

El valor de la vida humana

La humanidad empezó a ser plenamente humana cuando empezó a cuidar al otro. Es fundamental recordar esto cada vez que alguien sugiere que hay vidas que pesan demasiado o que se pueden comparar con las máquinas. La productividad y la eficiencia se han convertido en la medida casi exclusiva del valor personal en nuestras sociedades.

La era de la biotecnología y la inteligencia artificial