El gesto de la V invertida sobre la ceja derecha, popularizado por José Luis Rodríguez Zapatero durante la campaña electoral de 2008, vuelve a los titulares al ser interpretado como un 'gang sign' en el contexto de la actual investigación de corrupción que afecta al PSOE.
Gestión de la ceja de Zapatero: qué ocurrió y quién lo hizo
En los mítines de 2008, Zapatero alzaba la mano derecha dibujando una V invertida sobre la ceja derecha. El gesto acompañaba los discursos sobre la retirada de tropas de Irak y la aprobación de la ley de matrimonio homosexual.
Según los propios testimonios de la campaña, la señal pretendía simbolizar la "victoria moral" de la izquierda y reforzar la identidad del proyecto llamado PAZ. La prensa de la época lo describió como una forma de personalizar la fuerza progresista del gobierno.
Gesto de la ceja como gang sign
Con la apertura de la investigación de corrupción que involucra a varios miembros del PSOE, analistas y detractores han comparado el gesto con los signos de bandas callejeras, como los Crips y los Bloods. Señalan que la forma de la V invertida recuerda a los símbolos usados para marcar territorio y demostrar lealtad.
Esta reinterpretación se ha difundido en foros políticos y redes sociales, donde se argumenta que el gesto podría servir para "marcar territorio" dentro del propio partido. Algunos críticos lo presentan como una señal de que la cultura del poder sigue usando códigos visuales para consolidar alianzas.
Futuro del gesto de la ceja
El debate sobre el significado del gesto podría intensificar la polarización entre PSOE y PP. Si la percepción de que se trata de un símbolo de pandilla se consolida, el liderazgo del partido podría verse erosionado ante el electorado.
Los sucesores de Zapatero podrían evitar cualquier referencia a la ceja para no alimentar la polémica. Sin embargo, la presión de los sectores más críticos podría obligar al partido a repudiar formalmente el gesto y a distanciarse de cualquier asociación con códigos de bandas.
En cualquier caso, la controversia muestra cómo un gesto de campaña puede resurgir años después con una carga simbólica totalmente distinta. El futuro del símbolo dependerá de la capacidad del PSOE para gestionar la narrativa y de la evolución de la investigación de corrupción que sigue sacudiendo la clase política española.
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Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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