La receta que descubre la cocina romana

La alcachofa es una de esas verduras que parece inagotable en la cocina. Se puede preparar de cien maneras diferentes, pero hay una que viene directamente de Roma y que merece toda nuestra atención: las alcachofas a la romana, un guiso sencillo que nada tiene que ver con la versión rebozada y frita que muchos imaginamos.

Esta preparación italiana cocina la alcachofa en cazuela, acompañada de ingredientes que funcionan a la perfección con ella: ajo, perejil, menta y aceite de oliva. Lo mejor es que es muy sencilla de hacer y, además, admite una mejora que la convierte en plato único: añadir patatas. Estas quedan tan deliciosas que casi roban el protagonismo a las propias alcachofas.

Paso a paso: cómo hacer las alcachofas a la romana

El proceso es directo. Comienza poniendo en una cazuela baja grande unos 100 ml de aceite de oliva a fuego muy suave para que se vaya calentando lentamente.

Mientras se calienta el aceite, prepara las alcachofas: quita las hojas exteriores hasta que aparezca el color amarillo en la base. Pela el tallo, corta la punta de la alcachofa y retira los pelillos interiores con una cucharilla. Colócalas en la cazuela y úntalas bien de aceite para evitar que se oxiden demasiado. Si quieres que no se oscurezcan, puedes ponerlas en agua con limón antes de cocinarlas.

Aplasta ligeramente los dientes de ajo con el lado de un cuchillo y pélalos. Pica el perejil y las hojas de menta. Pela las patatas y córtalas en trozos pequeños.