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Diana Oliver publica este año Deberías alegrarte. Lo que no se cuenta de la depresión posparto (Altamarea, 2026), un ensayo periodístico y cultural sobre una enfermedad que afecta a millones de mujeres pero sigue siendo un tabú. La autora madrileña de 45 años, especializada en maternidad y crianza, dedica su cuarto libro a desentrañar por qué la depresión posparto está tan infradiagnosticada y por qué las mujeres que la sufren cargan con una culpa casi insoportable.

Los datos que importan

Las cifras son contundentes. Aunque tradicionalmente se habla de que afecta al 10% de las mujeres, Oliver cita estudios que elevan esa cifra al 18% o incluso al 27% a nivel global. Lo más grave: hasta el 75% de los casos permanecen sin diagnosticar. Esto significa que tres de cada cuatro mujeres que sufren depresión posparto nunca reciben ayuda profesional.

Oliver, madre de dos hijos y colaboradora durante casi una década en Mamas & Papas, explica que el problema no es solo médico sino social. "Hay un doble estigma muy fuerte. Por un lado, el estigma de la salud mental en general: decir que estás mal sigue estando muy mal visto. Y en el caso de la maternidad, ese estigma se duplica", señala en la entrevista que acompaña la publicación del libro.

El estigma invisible

Cuando una mujer se convierte en madre, la sociedad espera que esté feliz, agradecida y que viva ese momento como algo plenamente gozoso. Reconocer que no estás bien se convierte en una traición a esa expectativa. "¿Cómo vas a decir que estás mal si tienes un bebé al que cuidar? ¿Cómo te vas a permitir reconocer que no estás bien si se presupone que deberías estar feliz?", plantea Oliver. Todo esto genera una culpa enorme que muchas mujeres cargan en silencio durante años.