La noticia
Robert Aramayo, el actor inglés conocido por encarnar al joven Ned Stark en Juego de Tronos y a Elrond en *El señor de los anillos: los anillos de poder, protagoniza *Incontrolable, el biopic que se estrena mañana, viernes, en España. La película cuenta la vida de John Davidson, un escocés de 54 años que se convirtió en activista tras popularizar el síndrome de Tourette en Reino Unido a través de dos documentales. En 2019, la reina Isabel II lo nombró miembro de la Orden del Imperio Británico por su labor de concienciación.
El filme, dirigido por Kirk Jones, llegó a los premios Bafta con seis nominaciones. Aramayo ganó el premio a mejor actor y a estrella emergente, pero la ceremonia dejó un amargo sabor de boca que evidencia cuánto trabajo queda aún por hacer en materia de comprensión social.
Los detalles
El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico crónico que provoca movimientos espasmódicos e incontrolables, así como vocalizaciones involuntarias. Davidson, además, padece un trastorno obsesivo-compulsivo que le lleva a golpear a quienes tiene cerca. Durante la ceremonia de los Bafta, la organización alertó a los asistentes de su presencia en la sala, y en un primer momento todo fue correcto: *la gente le aplaudió y él saludó.
Sin embargo, cuando los actores Michael B. Jordan y Delroy Lindo subieron al escenario para entregar un premio, se escuchó un insulto racial que dejó helados a los presentadores. Davidson, que ya había proferido una decena de insultos previos, abandonó la sala. Lo grave fue que la BBC no eliminó esa palabra en la emisión, incumpliendo el acuerdo previo de que cortaría cualquier salida de tono. La cadena argumentó que el realizador no lo había escuchado.
Aramayo recordó después su conversación con Davidson: "Llamé a John al día siguiente y me dijo que había sido como otra jornada más en su vida, aunque con un eco gigantesco. Solo debes disculparte cuando eres responsable de lo pasado. No cuando es incontrolable".
La apuesta arriesgada
Castear a Aramayo fue una decisión deliberadamente arriesgada. El actor no padece síndrome de Tourette, lo que generó el riesgo de críticas en redes sociales. Para preparar el papel, Aramayo viajó a Escocia a convivir con la familia de Davidson y aprender su día a día. Contó con entrenadores de acento y movimiento, pero nunca ensayó los tics: "Fue una cuestión de confianza. Es una interpretación compleja en lo emocional y en lo físico. Solo lo hice con la cámara encendida", explicó el actor.
Contexto: una vida de lucha
Davidson se marchó de casa sintiéndose rechazado, pero logró convertir su condición en una plataforma de visibilidad. Sus documentales fueron clave para que la sociedad británica entendiera mejor qué es el síndrome de Tourette y cómo conviven con él quienes lo padecen. Incontrolable narra ese recorrido de incomprensión inicial hacia el reconocimiento.
El incidente en los Bafta, paradójicamente, refuerza el mensaje de la película: aún hay mucho camino por recorrer. La BBC cortó otras palabras de otros invitados, pero no la que Davidson soltó involuntariamente. Esa incoherencia resume perfectamente por qué historias como la de Davidson siguen siendo necesarias.
Qué viene ahora
Con su estreno mañana en España, Incontrolable tendrá la oportunidad de llegar a nuevas audiencias. La película funciona como buen cine social británico de los años noventa: atrapante, con buenos secundarios y una historia que trasciende lo anecdótico. Pero también es un documento sobre cómo la sociedad sigue sin estar preparada para lo que no puede controlar, incluso cuando lo tiene delante.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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