Virgen del Rocío
Los vecinos de Almonte saltaron la reja a las 3:02 horas, justo antes de que el Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte cruzara la Concha Peregrina, pórtico que protege el Santuario de la Virgen del Rocío. El salto, cronometrado al segundo, dio inicio oficial a la procesión que congrega a miles de fieles cada año.
El Simpecado, imagen venerada desde el siglo XVII, recorre la calle principal bajo la atenta mirada de los cofrades. Su paso, precedido por el salto, simboliza la apertura del camino sagrado y la unión de la comunidad con la Virgen. La madrugada se llenó de tambores y cantos, mientras la multitud aguardaba el primer paso del paso procesional.
salto a la reja
El ritual del salto a la reja nace del rezo del Santo Rosario que se recita en la madrugada. Cada año, los almonteños, tras la última misteria, se acercan a la reja y, al compás de los rosarios, la atraviesan con un salto que rompe la quietud. Es una señal que marca el momento en que la devoción pasa de la intimidad del hogar al espacio público.
Esta práctica, heredada de generaciones, tiene un peso simbólico: el salto representa la fe que se eleva, el salto del alma hacia la Virgen. "Saltamos con el corazón, no solo con los pies", comenta el padrino de la Hermandad, recordando la dimensión espiritual del gesto.





