El Gobierno italiano estudia destituir a Roberto Cingolani como consejero delegado de Leonardo, el grupo de defensa más importante de Italia con una facturación de 33.000 millones de euros. La decisión contrasta radicalmente con el desempeño de Cingolani: desde su nombramiento en 2023, la empresa ha alcanzado máximos históricos en rentabilidad para accionistas, cartera de pedidos y saneamiento de balance.
La posible salida de Cingolani es una decisión política más que comercial. Roma, que controla aproximadamente el 30% de Leonardo, ha optado por rotaciones de directivos en sus participaciones empresariales como parte de negociaciones internas, un patrón que ya ha generado problemas en el pasado.
Los números que hablan por sí solos
Leonardo cerró 2025 con una cartera de pedidos récord de 24.000 millones de euros. Bajo la dirección de Cingolani, la rentabilidad total para los accionistas ha superado incluso a Rheinmetall, el gigante alemán de defensa. Las acciones del grupo italiano cayeron un 8% tras conocerse la noticia de una posible salida, lo que supuso una pérdida de casi 3.000 millones de euros en valor de capitalización en un solo día.
Esta caída bursátil refleja la preocupación de los inversores: un cambio de dirección en una empresa estratégica de defensa no es un asunto menor.
Cingolani llegó a Leonardo en circunstancias poco convencionales. Físico de formación, nunca había dirigido una empresa cotizada ni un grupo de defensa cuando Giorgia Meloni lo nombró en 2023. Su nombramiento fue controvertido en su momento.
Sin embargo, ha demostrado ser un ejecutivo capaz. Durante su mandato, ha impulsado operaciones estratégicas de envergadura: la compra de la división de defensa de Iveco, una asociación en satélites con Thales y Airbus, y el desarrollo del Michelangelo Dome, un nuevo sistema de defensa europeo contra enjambres de drones y misiles. También está en negociaciones para una asociación aeronáutica con el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí.
El patrón italiano que preocupa a Europa
Los cambios frecuentes de directivos en empresas italianas con participación estatal no son nuevos. Roma posee participaciones significativas en gigantes como Eni (energía) y Fincantieri (astilleros), donde las salas de juntas se ven envueltas regularmente en negociaciones políticas.
Esta práctica ha salido cara antes. En 2023, el precio de las acciones de Enel se desplomó tras la destitución del consejero delegado Francesco Starace ordenada por el Gobierno. Cingolani podría ser el siguiente.
Qué está en juego
El riesgo es doble. Primero, un cambio de dirección podría retrasar acuerdos comerciales y operaciones estratégicas en marcha. Segundo, existe incertidumbre sobre quién sería el sustituto y si la medida refleja un desacuerdo estratégico real o simplemente un regateo político interno.
Lo segundo parece más probable. Meloni ha enfrentado una reciente derrota en el referéndum sobre la reforma del poder judicial, lo que ha debilitado su posición política. En ese contexto, los cambios de directivos en empresas estatales pueden ser herramientas de negociación interna.
Para Europa, las consecuencias podrían ser graves. El rearme del continente, impulsado por la invasión rusa de Ucrania y la brecha geopolítica con Estados Unidos, depende en parte de empresas como Leonardo. La interferencia política en decisiones empresariales estratégicas debilita la capacidad de respuesta europea.
Una salida posible
La única buena noticia para los inversores es que la participación del 30% de Roma no le otorga poder ilimitado. En abril, el Gobierno presentará la lista principal para el consejo de administración, pero los inversores institucionales han logrado ejercer peso considerable en juntas de accionistas de empresas estatales italianas, superando en ocasiones al del propio Gobierno.
Meloni podría evitar una batalla eligiendo un candidato experimentado, como Lorenzo Mariani, exejecutivo de Leonardo y actual director general para Italia del fabricante de misiles MBDA. Una opción así mantendría la continuidad estratégica sin enfrentamiento público.