La noticia: quince años de exilio forzado
Geli tiene 54 años y debería estar en Pontevedra. En cambio, vive en Vigo, en un piso húmedo, frío e insalubre, porque las instituciones gallegas no le han dado una salida digna desde que huyó de su agresor hace 15 años bajo amenaza de muerte. Sus antiguas amigas del instituto acaban de descubrirla por casualidad en Facebook y han decidido actuar.
La historia comenzó cuando un excompañero la localizó en redes sociales. Geli contó entonces lo que había vivido: una relación de violencia machista que la obligó a abandonarlo todo, un linfoma que la debilitó aún más, y después, una maquinaria administrativa que la atrapó en un círculo vicioso de pobreza y aislamiento.
Los detalles: números que hablan de un fracaso
Geli tiene discapacidad reconocida del 77%, sufre un linfoma y padece síndrome de Raynaud, una enfermedad que le causa dolor extremo con el frío. Su esperanza de vida es limitada, según advierten sus amigas. Pesa alrededor de 40 kilos y apenas puede salir a la calle.
El Instituto Galego de Vivenda e Solo, responsable de la vivienda protegida en Galicia, le ofrece un sorteo para 2027. Mientras tanto, vive en un piso cuyo alquiler está subvencionado con 330 euros sin actualizar desde el principio. Después de pagar gastos fijos, no le quedan recursos para alimentarse adecuadamente.
Sus compañeras de instituto, asesoradas por la abogada madrileña María Naredo especializada en derechos humanos y género, han recaudado fondos a través de la plataforma Donio con un objetivo de 16.000 euros en 55 días. El dinero iría destinado a mejorar sus condiciones de vida y las de su hijo, que es estudiante.
El contexto: cuando la burocracia se convierte en castigo
Geli tiene orden judicial de protección. Es una víctima de violencia de género con riesgo extremo registrada en el sistema Viogen. Sin embargo, fue ella quien tuvo que abandonar su ciudad, no su agresor. Las instituciones la enviaron a Vigo, una ciudad donde no tiene vínculos familiares ni sociales, y allí la dejaron.
La red de amigas ha presentado una queja ante el Defensor del Pueblo pidiendo que recomiende "la adjudicación excepcional directa de una vivienda protegida en el municipio de Pontevedra" y que supervise "la actuación de las Administraciones públicas competentes, ante la insuficiencia de las medidas ofrecidas".
Esta situación refleja un problema más amplio: el desamparo administrativo que sufren muchas víctimas de violencia machista, incluso cuando cuentan con protección oficial.
Qué puede pasar ahora
La respuesta del Defensor del Pueblo será clave. Si acepta la queja, podría obligar a la Xunta de Galicia a actuar de forma excepcional. Mientras tanto, Geli sigue esperando en un piso que no es apto para su estado de salud, 15 años después de haber hecho lo que el sistema le ordenó: huir.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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