La noticia
Irene Montero y Gabriel Rufián se reúnen este jueves en Barcelona para hablar de la unidad de la izquierda de cara a las elecciones generales de 2027. El acto, moderado por el exportavoz de los Comunes Xavier Doménech, lleva por lema "Que s'ha de fer" (qué hay que hacer) y marca un nuevo paso en la carrera de Montero hacia los comicios, para los que ya ha sido propuesta como candidata por Podemos.
Los detalles
La reunión entre la exministra de Igualdad y número dos de Podemos con el líder republicano no es casual. Montero, que mantiene desde hace años una buena relación con Rufián, ha sido la impulsora de este encuentro en un momento en el que los partidos de izquierda afrontan cada uno desde su trinchera el debate sobre cómo presentarse a las próximas elecciones y frenar el avance de la derecha y la extrema derecha.
El acto genera especial incómodo dentro de ERC. La dirección republicana ha optado por una representación discreta: solo asistirán Oriol López y Laura Pelay, miembros de la Ejecutiva desconocidos para el gran público. Ni el presidente Oriol Junqueras, máximo valedor de Rufián, ni su número dos Elisenda Alamany estarán presentes. La ausencia es deliberada: evita la soledad del portavoz en Madrid pero descafeiniza cualquier foto de apoyo oficial.
Esta frialdad refleja la tensión creciente dentro de ERC. Rufián ha pasado de lo declarativo a acciones concretas en su apuesta por candidaturas unitarias de la izquierda, algo que genera recelos en el grupo parlamentario de Madrid. El portavoz siempre ha disfrutado de cierta condición de verso suelto dentro de la formación, pero el nuevo escenario pone a prueba los límites de esas costuras.
El contexto y lo que viene
La presión sobre Rufián no viene solo de la dirección republicana. También la ejerce Ágora Republicana, la corriente interna creada por Joan Tardà, que sí asistirá al acto. Tardà intenta abrir el debate sobre la necesidad de confluencia entre las izquierdas, aunque mirando a las elecciones catalanas, no a las generales. Quiere consultar esa posibilidad a la militancia, pero la cúpula insiste en que las siglas de ERC son el mejor antídoto contra el avance de la extrema derecha.
Los Comunes enviarán algún miembro de su dirección, aunque sin especificar aún quién. El resto de partidos de Sumar miran el movimiento con respeto pero cierta distancia. Pode Catalunya, por su parte, ve en la llegada de Montero a Barcelona un revulsivo para su papel discreto en el panorama político catalán.
La realidad es que ERC rechaza de momento cualquier fusión de siglas en una coalición estatal. Rufián será, si quiere, cabeza de lista de los republicanos al Congreso, pero en esa papeleta no habrá fuerzas políticas de la izquierda estatal. Lo que sí explora ERC es coaliciones con los Comunes en medio centenar de municipios donde estos últimos no tienen representación pero pueden maximizar el voto.
La reunión de Barcelona pone de manifiesto que la izquierda sigue fragmentada a menos de tres años para las generales. Mientras Rufián tantea la posibilidad de un frente común, su propio partido le marca límites. Y mientras Montero se posiciona como candidata, Podemos intenta recuperar relevancia después de pactar con IU y Sumar en Andalucía en un contexto donde los ciudadanos muestran un distanciamiento creciente de la política.
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Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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