La curva de Vox se detiene
Vox ha dejado de crecer. Pese a los intentos del partido por negar cualquier debilidad, los datos demoscópicos ya no dejan lugar a dudas: la ultraderecha española ha interrumpido su ascenso electoral, y el frenazo es especialmente grave en Andalucía.
La macroencuesta del CIS con más de 6.000 entrevistas publicada esta semana muestra a Vox en Andalucía con un 8,8% de intención de voto, muy por debajo de lo que obtuvo en las autonómicas recientes de Extremadura (14,2%), Aragón (12%) y Castilla y León (13%). A nivel nacional, el partido ha caído del 13,7% al 12,1% en intención de voto, y del 18,9% al 16,6% en estimación de voto —su peor registro desde junio de 2025.
Un síntoma que se veía venir
Los síntomas ya estaban ahí antes de que llegaran los datos andaluces. Tras las elecciones de Castilla y León en marzo, Vox obtuvo su mejor resultado histórico en cualquier convocatoria, pero al mismo tiempo defraudó las expectativas generadas por sus victorias en Extremadura y Aragón. Las encuestas posteriores, incluso durante los bombardeos en Irán, empezaron a mostrar un frenazo.
El politólogo Víctor Pérez Guzmán, director del Ateneo del Dato, lo resume así: "No es que caiga, pero deja de subir". El experto pide "un par de meses más para saber si hay un cambio de tendencia" o solo una interrupción momentánea, pero las cifras nacionales apuntan claramente a un frenazo en la dinámica ascendente de Vox.





