Una pareja joven ha encargado a los arquitectos de SAU Taller d'arquitectura la construcción de una vivienda en Besalú (Girona) que funciona como un organismo vivo: respira, se adapta a las estaciones y consume la mínima energía posible. Casa LC no es experimental, pero sí el resultado de un proceso de investigación riguroso que comenzó en 2021 para cumplir un objetivo claro: máxima sostenibilidad sin sacrificar el confort.
Fachada sur de Casa LC en Besalú con grandes cristaleras orientadas hacia el río Fluvià
La estructura completa está hecha de madera laminada de abeto, un material que genera hasta siete veces menos residuos que el ladrillo convencional y puede reciclarse o reutilizarse en el futuro. Las piezas fueron fabricadas en el taller de Fusteria Vivet en Vidrà y montadas después en la parcela de Besalú, a las afueras del municipio de 2.592 habitantes situado en la comarca volcánica de La Garrotxa.
Detalle de la estructura de madera laminada de abeto en el interior de Casa LC
Los propietarios tenían necesidades concretas: cuatro dormitorios amplios, una habitación para oficina de teletrabajo y espacios generosos para recibir invitados frecuentes. El equipo de arquitectos, liderado por Pol Jordá, aprovechó la orientación del terreno: la fachada norte da a la calle, mientras que la sur ofrece vistas al río Fluvià. Decidieron maximizar la apertura al sur para capturar luz natural y calor en invierno, concentrando las zonas húmedas en el centro del edificio.
El resultado es una planta cuadrada de casi 185 metros cuadrados. La zona de día —cocina, comedor y salón— ocupa el sur con una pared completa de cristaleras. Al norte, la oficina y un dormitorio para invitados. En la planta superior, tres dormitorios de tamaño generoso y un segundo baño central.
"Se ha optimizado el factor de forma buscando la referencia en la casa arquetípica: consiguiendo el máximo volumen con la mínima piel", explican desde el estudio. Esto significa que la relación entre el espacio interior y la superficie exterior es la mejor posible, reduciendo pérdidas de calor.
La construcción se alargó durante un año. "Parece que construir algo así requiere solo de unos días, pero lleva muchos meses de cocción previa, de desarrollo de proyecto hasta culminar todas las piezas", aclara Jordá. Más allá de los cimientos, la casa solo cuenta con hormigón en el forjado sanitario ventilado, que aísla la vivienda de humedad y filtraciones mientras protege la estructura de madera.
El pavimento interior es de tova manual del Empordà, un material cerámico tradicional típico de las masías rurales de la zona, ideal para sistemas de suelo radiante que distribuyen el calor de forma uniforme.
Contexto: por qué esto importa
La vivienda sostenible deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad. España está desarrollando estrategias para garantizar la eficiencia energética en todos los sectores, y la arquitectura residencial es clave en esa transición. Casa LC demuestra que es posible combinar materiales tradicionales con diseño inteligente para lograr viviendas que requieren menos energía para mantener una temperatura confortable.
La madera como estructura principal es especialmente relevante: no solo reduce residuos de construcción, sino que también actúa como regulador natural de la humedad. Los sistemas pasivos de climatización —orientación, ventilación natural, inercia térmica— funcionan sin depender de máquinas que consuman electricidad.
Este tipo de proyectos, aunque todavía minoritarios, marcan la dirección hacia la que debe evolucionar la construcción residencial en España. No se trata de viviendas para millonarios, sino de aplicar principios de diseño inteligente que cualquier promotor podría replicar.