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Tino Menéndez, de 85 años, ha recibido una analítica que indica que su estado de salud es *perfecto. El diagnóstico llega mientras continúa trabajando la huerta de Castañeo, en Grado, y preparando la venta de sus productos en el mercado dominical que lleva atendiendo durante 70 años.

Rutina y técnicas del veterano agricultor asturiano

Menéndez basa su alimentación en menestras de legumbres. Cada día alterna garbanzos, lentejas y, sobre todo, fabas de mayo y arvejo, acompañados de una pequeña porción de carne. "Una faba de mayo, un arvejo y unas patatinas, y luego un poco de carne por el medio, es la mejor menestra que pueda comer nadie", afirma.

Su método de siembra es metódico: planta las fabas en dos hileras para que el aire y el sol lleguen a todas las plantas, evitando la competencia que produce el amontonamiento. El mismo principio lo aplica a las zanahorias. Según él, la correcta exposición al sol evita que la floración se vea obstaculizada y duplica la cosecha.

El trabajo físico diario, desde la preparación del terreno hasta la cosecha, complementa su dieta. La actividad constante le permite mantener la masa muscular y la resistencia que, según él, son la clave de su longevidad.

La tradición agrícola de Asturias como legado cultural