Nacimiento de los gemelos editados con CRISPR
En noviembre de 2018 el profesor chino He Jiankui anunció la llegada al mundo de Lulu y Nana, dos niñas nacidas tras la edición del gen CCR5 en sus embriones. El anuncio se hizo en un video donde He describió la intervención como una "cirugía genética" destinada a proteger a los niños del VIH. La noticia impactó al mundo porque, hasta entonces, la edición de la línea germinal humana había sido solo teoría.
Detalles del experimento y la controversia internacional
He y su equipo modificaron 31 embriones provenientes de siete parejas (cinco de China y dos de Tailandia) en los que el padre era portador del VIH. De esos, 13 fueron implantados en cinco mujeres. El resultado fue el nacimiento de las gemelas y de un tercer bebé cuya identidad permanece oculta. La variante introducida en el gen CCR5 buscaba bloquear la entrada del VIH, pero estudios posteriores la relacionaron con una mayor vulnerabilidad a otras infecciones y con posibles efectos desconocidos en el desarrollo.
El experimento fue calificado como irresponsable, peligroso e inmoral por la comunidad científica y los organismos internacionales. Las autoridades chinas procesaron a He Jiankui y a sus colaboradores Zhang Renli y Qin Jinzhou, imponiéndoles penas de prisión y multas por práctica médica ilegal y falsificación documental. Hasta la fecha no se ha demostrado que la edición haya producido los cambios genéticos esperados ni que haya beneficiado la salud de las niñas.
Perspectivas y riesgos futuros de la edición embrionaria
Casi una década después, la polémica sigue viva porque empresas estadounidenses como Manhattan Project y Preventive están investigando la edición de embriones humanos para erradicar enfermedades graves como la fibrosis quística, el Alzheimer, la distrofia muscular de Duchenne y la enfermedad de Huntington. Estas iniciativas difieren de la terapia génica somática aprobada (Casgevy) porque actúan sobre la línea germinal, lo que implica que los cambios podrían transmitirse a futuras generaciones.
En países firmantes del Convenio de Oviedo, entre los que se incluye España, estas prácticas están prohibidas. En Estados Unidos la regulación es más flexible y, según algunas fuentes, podría haber sido suavizada durante la administración anterior, lo que abre la puerta a nuevos experimentos con implicaciones éticas, sociales y jurídicas. El caso de Lulu y Nana sirve como recordatorio de los riesgos de una tecnología de doble uso: promete curas revolucionarias pero también plantea amenazas graves para la integridad humana.
Qué puede pasar a continuación
Los legisladores y comités bioéticos internacionales están revisando sus marcos regulatorios para definir límites claros en la edición germinal. Mientras tanto, la comunidad científica insiste en que cualquier avance debe pasar por pruebas rigurosas de seguridad y eficacia antes de considerarse para uso clínico. El debate sigue abierto, y la sociedad deberá decidir hasta dónde está dispuesta a permitir que la ciencia modifique la herencia humana.
Para entender mejor cómo la ciencia puede influir en la vida cotidiana, se pueden consultar estudios como el que muestra que jugar con muñecas potencia la empatía infantil (Jugar con muñecas potencia la empatía infantil, según estudio de la Universidad de Cardiff) o el análisis de los efectos del aislamiento en la memoria de los mayores (Soledad afecta la memoria de los mayores, pero no acelera su deterioro).
Temas relacionados
Redactor científico
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





