Intervención del presidente del tribunal
El lunes 14 de abril, en la sala del juzgado de primera instancia, Andrés Martínez Arrieta tomó el control del interrogatorio de Koldo García Izaguirre. Desde el inicio, el magistrado corrigió y reformuló varias preguntas planteadas por la abogada defensora Leticia de la Hoz, insistiendo en que se limitaran a hechos verificables.
Dinámica en la sala
Durante la primera sesión, que se prolongó una hora, la defensa intentó introducir valoraciones y suposiciones. En cada ocasión, el presidente pidió una reformulación: «Las preguntas deben centrarse en hechos concretos y evitar valoraciones». En al menos tres momentos, Martínez Arrieta tradujo directamente la pregunta de la letrada, sustituyendo expresiones ambiguas por formulaciones precisas.
Al mismo tiempo, Koldo García mostró conductas inusuales. Se observó encorvado, con la mano izquierda cubriéndose parcialmente la cara, manteniendo esa postura durante gran parte de la sesión. Sus gestos repetidos y susurrados a la letrada interrumpieron el ritmo del interrogatorio, aunque el presidente no permitió que la defensa se desviara del foco factual.
Posibles repercusiones para el proceso
La estricta supervisión del presidente podría limitar la estrategia de la defensa, obligándola a centrar sus preguntas en datos objetivos y reduciendo la posibilidad de introducir argumentos de valor. Expertos advierten que esta tensión podría acelerar la fase de pruebas, pues el tribunal ya ha dejado clara su intención de evitar dilaciones.





