Trump Powell Fed
Donald Trump ha declarado que despedirá a Jerome Powell si el presidente de la Reserva Federal no abandona su cargo antes del 15 de mayo. En una entrevista con Fox News, el expresidente afirmó: "Tendré que despedirlo si no se va a tiempo" y añadió que había contenido su impulso para evitar polémicas. El ultimátum llega cuando el mandato de Powell como presidente de la Fed está a punto de concluir, aunque su puesto en la Junta de Gobernadores permanecerá vigente hasta 2028.
sucesión Fed
El gobierno de Trump ha presentado a Kevin Warsh, exgobernador de la Fed y aliado cercano, como candidato para sustituir a Powell. La Comisión Bancaria del Senado tiene prevista la votación de confirmación para el 21 de abril. Sin embargo, el proceso se ha topado con la resistencia del senador republicano Thom Tillis, quien ha amenazado con bloquear la nominación debido a una investigación del Departamento de Justicia sobre la renovación de la sede de la Fed en Washington.
Warsh, conocido por su postura dura en política monetaria, cuenta con el respaldo de Trump, que lo describe como "el hombre que devolverá la estabilidad a la economía estadounidense". Si el Senado no aprueba a Warsh antes de que termine el mandato de Powell como presidente, este último ha indicado que podría permanecer como presidente interino hasta que se resuelva la sucesión, manteniendo su voto en la Junta hasta 2028.
implicaciones Fed
La fricción entre Trump y la Fed genera incertidumbre en los mercados internacionales. Los inversores temen que una posible destitución de Powell o una nominación de Warsh, con una política monetaria más restrictiva, eleve las tasas de interés de forma abrupta. Un aumento de los tipos podría encarecer el crédito en economías emergentes, presionando a monedas como el peso argentino o la lira turca.
Además, la postura de la Fed influye en la respuesta a la guerra en Ucrania y a la tensión con Irán, pues la política monetaria estadounidense afecta la disponibilidad de dólares para sanciones y ayuda financiera. Un cambio de liderazgo que favorezca una política más agresiva podría reforzar la presión económica sobre Moscú y Teherán, mientras que una continuidad moderada ayudaría a estabilizar los flujos de capital.
En el plano geopolítico, los aliados de la OTAN observan con cautela la evolución de la Fed, ya que la estabilidad del dólar es clave para la financiación de la ayuda militar a Ucrania. Un escenario de mayor volatilidad cambiaria complicaría la planificación de presupuestos de defensa y la coordinación de sanciones multilaterales.
En los próximos días, la Cámara de Representantes y el Senado decidirán si Warsh supera la oposición de Tillis y si la Fed mantendrá su rumbo actual o se verá obligada a adaptarse a una nueva dirección bajo presión presidencial. La respuesta de los mercados y de los gobiernos extranjeros dependerá de la claridad con la que se resuelva la sucesión y de la capacidad de la Fed para preservar su independencia frente a los ultimátums políticos.
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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