La playa fluvial de Zaragoza, inaugurada para la Expo 2007, lleva dos años cerrada y en grave estado de deterioro. Un procedimiento ante el juzgado de lo Contencioso‑Administrativo número 2 busca establecer si el Ayuntamiento o la empresa explotadora deben financiar su recuperación.
Playa de Zaragoza: abandono y proceso judicial
La instalación, que en sus primeros años recibió 100.000 visitantes al año, muestra arena endurecida, suelos levantados y equipamiento abandonado. Desde su cierre, el acceso está prohibido y el espacio se ha convertido en una zona poco frecuentada del Parque del Agua. El proceso judicial, iniciado por el consistorio, exige la cesión oficial de la explotación a la empresa que actualmente gestiona el sitio.
Causas del deterioro y obligaciones incumplidas
El abandono se debe a la falta de mantenimiento y a la caída de la afluencia de público tras la final de la Expo. El contrato firmado con Dreams Playas del Ebro obligaba a la compañía a invertir más de 720.000 € en la infraestructura, pero solo se abonaron 220.000 €. Además, la empresa delegó la gestión a Esteo Estudios Técnicos del Ocio, lo que complicó la supervisión y el cumplimiento de las obras previstas.
«Poco a poco se fueron haciendo menos actividades para atraer al público. Con la caída de las visitas, el proyecto comenzó a perder rentabilidad y se abandonó su mantenimiento», comenta Francisco Pellicer, presidente de la asociación Legado Expo.
Próximos pasos y posibles decisiones judiciales
El juzgado ha desestimado la petición de la empresa de evitar el pago del remanente y ha remitido el caso al Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Si el tribunal confirma la responsabilidad del ayuntamiento, éste deberá asumir los 500.000 € restantes y ejecutar la rehabilitación. En caso contrario, la empresa tendría que cubrir los costes y garantizar la reapertura del espacio.
El futuro de la Playa de Zaragoza depende de la resolución judicial. Una decisión favorable al Ayuntamiento podría traducirse en una inversión pública para devolver a la ciudadanía un punto de ocio fluvial, mientras que una condena a la empresa mantendría la carga financiera en el sector privado. En cualquier caso, la comunidad espera una solución que ponga fin al abandono y permita volver a disfrutar del Ebro en verano.

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Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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