Meseta de Jugurta: la extraña meseta tunecina que parece un tocón gigante

La Meseta de Jugurta se ubica en el noroeste de Túnez, dentro de las estribaciones orientales del Atlas. Desde el aire, su superficie circular con anillos concéntricos recuerda al tronco de un árbol talado. La forma es tan marcada que los satélites la utilizan como referencia cartográfica.

Cómo se formó la meseta y sus dimensiones exactas

Durante millones de años, capas de areniscas, calizas y otros sedimentos se depositaron en la zona. Posteriormente, el viento, la lluvia y los cambios térmicos erosionaron de forma diferencial cada estrato. El proceso dejó anillos de roca que se superponen como los anillos de crecimiento de un árbol. Las mediciones más recientes indican que la meseta alcanza entre 400 y 500 m de diámetro y unos 300 m de altura, una altura comparable a un rascacielos de cien plantas.

Contexto geográfico y estratégico de la zona

La formación se sitúa en la transición entre la cordillera del Atlas y la estepa semidesértica del norte tunecino. El clima es semiárido, con inviernos suaves y veranos calurosos, lo que favorece una vegetación escasa pero resistente. Históricamente, la altura y la visibilidad de la meseta la convirtieron en un enclave defensivo; restos de ocupación humana demuestran su uso militar desde la época medieval. El Ministerio de Turismo y Artesanía de Túnez la ha incluido en su plan nacional de promoción de sitios remotos, subrayando su valor estratégico y cultural.

Perspectivas: turismo, ciencia y conservación

El potencial turístico es evidente. Aventureros buscan rutas de senderismo y escalada que ofrezcan vistas panorámicas únicas, mientras que investigadores geológicos consideran la meseta un laboratorio natural para estudiar erosión diferencial. El Instituto Nacional del Patrimonio Cultural de Túnez ya la catalogó como formación geológica única, lo que abre la puerta a proyectos de conservación. Como indica el informe de turismo, la zona podría atraer a viajeros que buscan experiencias fuera de los circuitos tradicionales, similar a la tendencia descrita en Cámper: viajar cuesta más de lo que parece. La protección del entorno requerirá coordinación entre autoridades locales y organismos internacionales para evitar la degradación por actividades no reguladas.

En los próximos meses, el gobierno tunecino planea lanzar una campaña de ecoturismo que incluirá rutas señalizadas y centros de interpretación. Si la iniciativa prospera, la Meseta de Jugurta podría convertirse en un referente de desarrollo sostenible en regiones semiáridas, ofreciendo al visitante una lección de geología y una vista inolvidable.

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Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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