Visita oficial del presidente Sánchez a China

Pedro Sánchez llegó a Pekín la semana pasada para su cuarto viaje oficial a la República Popular China en ocho años de mandato. En una agenda que incluyó reuniones con el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Qiang, el líder español firmó acuerdos en energía, infraestructura y tecnología. La delegación española destacó la necesidad de profundizar la cooperación comercial, mientras que China reiteró su apertura a la inversión europea.

China supera a EE. UU. en indicadores económicos

Los datos del FMI confirman que China superó a EE. UU. en PIB por paridad de poder de compra (PPP) en 2016, alcanzando el 16 % del PIB mundial frente al 14,6 % de EE. UU. en 2025. En términos de PIB real, la economía china representa ya el 86 % del estadounidense, y los pronósticos apuntan a una posible superación en la próxima década. El informe de UN Comtrade 2024 sitúa a China como el principal socio comercial global, con 6 billones de dólares en exportaciones e importaciones combinadas, por delante de la UE (5,5 billones) y EE. UU. (5,2 billones). Además, el ASPI indica que China domina 57 de 64 tecnologías críticas, y la IFR registra que en 2024 instaló más robots industriales que el resto del mundo unido.

Contexto geopolítico del cambio de poder

Este ascenso se produce mientras EE. UU. muestra señales de declive hegemónico. La teoría de la Trampa de Tucídides, que explica el riesgo de conflicto entre una potencia emergente y una dominante, vuelve a ser citada por analistas internacionales. El desplazamiento del centro de gravedad económico hacia Asia implica una reconfiguración de alianzas y una mayor competencia en sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la computación cuántica y la defensa.

Posibles repercusiones internacionales

Los expertos anticipan que la preeminencia china redefinirá las alianzas comerciales. La UE podría buscar acuerdos bilaterales para equilibrar su dependencia de Pekín, mientras que EE. UU. podría reforzar su presencia en la región Indo‑Pacífica. En el ámbito tecnológico, la supremacía de China en robótica y en 57 tecnologías críticas podría acelerar una carrera de innovación que genere tensiones en áreas de seguridad y propiedad intelectual. En el plano económico, la expansión del stock de inversión extranjera directa chino, que pasó de 0,9 billones en 2014 a 3 billones en 2024, ya iguala a EE. UU. en África, lo que sugiere una mayor influencia en continentes en desarrollo. El objetivo de crecimiento de China para 2026, entre el 4,5 % y el 5 %, podría impulsar la demanda de productos españoles, según el informe Objetivo de crecimiento de China para 2026: 4,5 %‑5 % y su impacto en España.

Qué implica para España

Para España, la visita refuerza la posición de China como eje prioritario de la política económica nacional. Según el análisis publicado en China‑España: Sánchez impulsa un acercamiento estratégico a Beijing, el fortalecimiento de los lazos bilaterales podría traducirse en mayores oportunidades de exportación para sectores como la energía renovable y la construcción. Sin embargo, los responsables advierten la necesidad de diversificar los mercados para evitar una dependencia excesiva.

Cierre

La visita de Sánchez confirma que China ya no es solo un actor regional, sino la nueva referencia económica global. El reto para Europa y EE. UU. será gestionar la transición sin desencadenar conflictos, mientras que España buscará capitalizar las oportunidades que ofrece la creciente demanda china de tecnología y energía limpia.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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