Alerta del dermatólogo sobre la radiación UV en primavera
Juan García Gavín, dermatólogo de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), ha señalado que la radiación ultravioleta ya es significativa al llegar la primavera, aunque la temperatura sea fresca y el sol no parezca intenso. El especialista insiste en que la exposición a los rayos UVA aumenta rápidamente y, al no producir quemaduras visibles, pasa desapercibida mientras envejece la piel.
Por qué la piel necesita una nueva rutina en primavera
Con la llegada de la estación, la humedad del aire se eleva y la piel produce más sebo. Estos cambios hacen que la barrera cutánea sea más vulnerable a la oxidación y a la aparición de manchas. Además, la mayor duración de la luz solar y la tendencia a pasar más tiempo al aire libre –en terrazas, paseos o ejercicio– incrementan la exposición irregular a los rayos UV. "La exposición suele ser más irregular en primavera, lo que genera un daño acumulado que la gente no percibe", advierte García Gavín.
Fotoprotección diaria: filtros físicos y ropa protectora
El dermatólogo recomienda que la primera línea de defensa sea el uso de filtros físicos (zinc o titanio) en los protectores solares, aplicados cada mañana y reaplicados cada dos horas si se está al sol. Complementariamente, sugiere vestir ropa de colores claros, sombreros de ala ancha y gafas de sol con protección UV. Estas medidas reducen la penetración de los rayos UVA, responsables del envejecimiento prematuro y de la aparición de manchas de pigmentación.
Ajustes prácticos en la rutina de cuidado
García Gavín propone tres pasos clave: primero, limpiar la piel para eliminar sudor y sebo sin dañar la barrera; segundo, aplicar un protector solar de amplio espectro con filtro físico; y tercero, hidratar con fórmulas ligeras que permitan la transpiración. La incorporación de antioxidantes tópicos ayuda a contrarrestar el estrés oxidativo que comienza a ser relevante con la mayor exposición solar.
Qué puede pasar si no se actúa
Ignorar la necesidad de protección en primavera acelera el envejecimiento cutáneo y favorece la aparición de manchas, lo que a largo plazo puede derivar en problemas más graves como el cáncer de piel. Además, la mayor exposición a alérgenos y la humedad pueden agravar afecciones como la dermatitis atópica, un fenómeno que también está ligado al cambio climático acelera alergias y muertes por calor en España.
Conclusión
La primavera no es una excusa para abandonar la fotoprotección. Aplicar protector solar diario, incluso bajo nubes, y usar ropa adecuada son medidas simples que pueden evitar el envejecimiento prematuro y proteger la salud cutánea a medio y largo plazo.
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Redactor científico
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