Islamabad cerrada por negociaciones EE.UU.–Irán
Desde el domingo la zona central de Islamabad permanece bajo un cierre de seguridad comparable al confinamiento pandémico. El gobierno pakistaní ha desplegado tropas y vehículos blindados para garantizar la zona donde se celebrará la segunda ronda de conversaciones entre EE.UU. e Irán. La medida busca evitar cualquier incidente que pueda entorpecer la diplomacia en curso.
Detalles de la clausura y su impacto local
Los controles militares se concentran en las principales avenidas, en los accesos al Serena Hotel y en los cruces de la zona G‑10. El tráfico se ha reducido a convoyes oficiales; los autobuses y taxis circulan esporádicamente. Comerciantes del mercado cercano afirman que sus ingresos han caído más del 50 % en una semana.
"Nos dijeron que sería por unos días, pero cada mañana hay más controles y menos gente", comenta un vendedor de artesanías. Los taxistas reportan que sus carreras se han reducido a la mitad, y los puestos ambulantes han desaparecido del paisaje urbano. Los residentes mayores evitan salir salvo por necesidad, según una vecina que señaló que su esposa ya no acude al mercado.
Implicaciones geopolíticas y próximos pasos
Pakistán actúa como mediador porque controla el territorio que alberga el Serena Hotel, punto de encuentro del primer diálogo cara a cara el 11 de abril. Al ofrecer una zona segura, Islamabad refuerza su papel de puente entre Washington y Teherán, lo que le permite ganar influencia regional.





