Elbridge Colby propone suspender a España de la OTAN

Elbridge Colby, número tres del Pentágono, entregó este lunes un borrador de política que contempla la suspensión de España del tratado atlántico si el país no eleva su gasto de defensa al 2 % del PIB y prioriza la adquisición de equipos estadounidenses. La propuesta se dio a conocer en la última reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas.

Detalles del plan y la visión de EE. UU. sobre China y el gasto militar europeo

Colby presentó una hoja de ruta titulada "OTAN 3.0", que exige a los aliados europeos financiar íntegramente sus propias capacidades y destinar una parte significativa a la industria de defensa de EE. UU.. El objetivo, según el subsecretario, es liberar recursos estadounidenses para concentrarse en el Indo‑Pacífico, donde la rivalidad con China se intensifica.

En la misma sesión, Colby afirmó que la actual OTAN 2.0, en la que EE. UU. aportaba la mayor parte del poder militar avanzado, ya no es sostenible. Propuso que Europa asuma el coste de sus fuerzas y que, a cambio, reciba tecnología y entrenamiento de los Estados Unidos.

"EE. UU. debe priorizar los escenarios donde su poder es decisivo, como el Indo‑Pacífico", dijo Colby ante el secretario general y la ministra española de Defensa, Margarita Robles.

El plan también incluye una presión económica: los países que no cumplan con los nuevos requisitos podrían ver reducida la disponibilidad de armamento estadounidense y la participación en ejercicios conjuntos.

Posibles repercusiones para España y la alianza transatlántica

Una suspensión de España tendría consecuencias inmediatas en la defensa nacional. El país perdería el acceso a la planificación estratégica de la OTAN y a la protección del escudo nuclear colectivo. Además, la exclusión afectaría la seguridad de la zona del Mediterráneo, donde España mantiene bases clave.

Para la alianza, la medida pondría a prueba la cohesión interna. Otros miembros podrían interpretar la sanción como una señal de que Washington está dispuesto a castigar a los aliados que no sigan sus directrices, lo que podría generar tensiones entre EE. UU. y la Unión Europea.

En el plano político, la propuesta ha provocado una respuesta firme de Margarita Robles, quien calificó la idea de "inaceptable" y defendió la posición de España dentro de la OTAN. El gobierno español, por su parte, ha anunciado que revisará su presupuesto de defensa para evitar sanciones.

Conclusión

El borrador de Colby marca un punto de inflexión en la relación transatlántica: si EE. UU. persiste en condicionar la permanencia en la OTAN al cumplimiento de metas financieras, los países europeos deberán decidir entre reforzar sus gastos o arriesgar su posición en la alianza. El próximo encuentro de la OTAN en junio será decisivo para definir si la amenaza de suspensión se convierte en política concreta.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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