El Último de la Fila vuelve a los escenarios en Marenostrum

El 25 de abril de 2026, Manolo García y Quimi Portet subieron al escenario del recinto Marenostrum en Fuengirola para ofrecer su primer concierto en casi tres décadas. Más de 15.000 personas, entre ellas fans que habían cruzado el Atlántico desde EE. UU., se congregaron para vivir una noche que ya se perfila como histórica en la música popular española.

Detalles del espectáculo y la emoción del público

La puesta en escena combinó la sencillez que siempre los caracterizó con una producción cuidada: luces tenues, proyecciones de imágenes de sus primeras giras y una acústica que permitió que cada nota resonara con claridad. Abrieron con "Huesos", una canción que, tras 40 años, volvió a provocar lágrimas entre el público. Continuaron con "Querida Milagros", "Insurrección", "Aviones plateados" y "Mar antiguo", entre otros clásicos, y cada tema fue recibido con ovaciones que se prolongaron más allá de los aplausos. En el clímax del concierto, el público coreó a coro "Dios de la lluvia", mientras García, visiblemente emocionado, apenas pronunciaba palabras entre canción y canción. "Nuestro objetivo es divertirnos por encima de todo y compartir esta experiencia con ustedes", declararon los músicos al final del recital.

Contexto cultural: tres décadas de ausencia y el significado del regreso

Desde la separación de sus caminos artísticos a finales de los años noventa, El Último de la Fila se había convertido en una referencia obligada para tres generaciones. Sus álbumes, como Enemigos de lo ajeno (1986) y Astronomía razonable (1993), marcaron la evolución del pop-rock en español y siguen sonando en radios y playlists. La ausencia de García y Portet dejó un vacío que se llenó con homenajes y versiones, pero nada sustituyó la energía de verlos juntos de nuevo. Este regreso no solo celebra la música; reivindica una época en la que la canción era punto de encuentro entre barrios, plazas y bares de toda España. La presencia de seguidores internacionales subraya el alcance global de su legado y el deseo de revivir, al menos por una noche, la magia que los hizo eternos.

Vista panorámica del recinto Marenostrum lleno de más de 15.000 asistentes durante el concierto
Vista panorámica del recinto Marenostrum lleno de más de 15.000 asistentes durante el concierto

Cierre y perspectivas

Tras el concierto, los artistas anunciaron que el proyecto no tiene fecha de caducidad y que la prioridad será "divertirse" y seguir ofreciendo momentos únicos al público. La expectación está servida: los seguidores ya especulan sobre posibles giras y nuevas grabaciones. Mientras tanto, la noche del 25 de abril quedará grabada como un punto de inflexión, una celebración nostálgica que demuestra que la buena música trasciende el tiempo y vuelve a encontrarse con sus amantes.

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Manolo García y Quimi Portet en el escenario de Marenostrum, rodeados de luces y público emocionado
Manolo García y Quimi Portet en el escenario de Marenostrum, rodeados de luces y público emocionado
Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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