Lesbianas y donación de sangre contra la prohibición del VIH en EE.UU.

En 1983, cuando la FDA prohibió a los hombres que tienen sexo con hombres (MSM) donar sangre, un grupo de mujeres lesbianas de San Diego creó el colectivo Blood Sisters. Su primera campaña tuvo lugar el 16 de julio de 1983, con la intención de suplir la escasez de sangre que la medida provocó en los bancos y, sobre todo, de atender a los pacientes que empezaban a padecer el VIH/sida.

Cómo funcionó la iniciativa y por qué surgió

Las Blood Sisters estructuraron un fondo privado que permitía a empresas y particulares aportar sangre y, a cambio, obtener créditos para futuras transfusiones. Como explicó Barbara Vick, una de sus fundadoras, "pensé: ¿por qué no montamos un fondo en nombre del Club Democrático para las personas gay o sus familias para que quien quiera dé sangre por los que no pueden?".

El día de la campaña, alrededor de 60 mujeres hacían fila; al final del día, el número se disparó a 170, superando con creces la capacidad del banco. La respuesta fue tal que la iniciativa se repitió anualmente hasta 1992, cuando los avances científicos hicieron innecesaria la actividad.

Contexto breve: el legado de la solidaridad lésbica en la crisis del SIDA

La acción de las Blood Sisters mostró cómo la comunidad lésbica podía crear redes de apoyo en una época de estigmatización extrema. Mientras la sociedad temía al VIH, estas mujeres no solo donaban sangre, sino que también se ofrecían como cuidadoras de hombres infectados, desafiando el rechazo institucional.

Esta solidaridad influyó en la percepción pública y sentó precedentes para futuras reformas. La prohibición de la FDA se mantuvo durante 40 años, hasta su eliminación total el 11 de mayo de 2023, fecha que cerró un capítulo de discriminación y abrió la puerta a una política de donación basada en la evidencia científica.

La historia de las Blood Sisters ha sido retomada recientemente por activistas y académicos que buscan reconocer el papel de la "L" en la lucha contra el SIDA. Como señaló la drag queen Estrella Xtravaganza en un reel de Instagram, "las lesbianas tuvieron mucho que ver" en la construcción de los colectivos y redes de apoyo actuales.

Este legado se inscribe en un panorama cultural más amplio, donde la memoria de la resistencia LGTBI+ se vuelve esencial para entender la evolución de los derechos humanos en EE.UU. y en el mundo. La reivindicación de estos hechos permite que nuevas generaciones comprendan la importancia de la acción colectiva frente a la exclusión institucional.

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Qué puede pasar ahora: la reciente eliminación de la prohibición abre la puerta a una revisión de los protocolos de donación y a la inclusión de nuevas voces en la gestión de los bancos de sangre. La historia de las Blood Sisters sirve como recordatorio de que la solidaridad comunitaria puede transformar políticas públicas y salvar vidas.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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