Caracas, 15 abril 2026 – Tras la caída de Nicolás Maduro a finales de 2025, el país ha vivido una fase de transición que en sus primeros 100 días combina protestas masivas, diálogos políticos y señales de recuperación económica. La población celebra la apertura, pero las instituciones siguen en estado provisional.
Venezuela 2026: Primeros 100 días de cambio político y económico
Las calles de Caracas se llenaron de pancartas y consignas que pedían reformas y fin de la escasez. En la madrugada del 3 de enero, grupos opositores y representantes del antiguo régimen firmaron un acuerdo preliminar para restablecer la producción petrolera bajo supervisión internacional. El mercado reaccionó: el índice BVC subió 12 % en la primera semana.
El gobierno de transición anunció la liberación de 15 mil presos políticos y la reactivación de la red eléctrica en los barrios más afectados. Al mismo tiempo, el Banco Central redujo la tasa de inflación a 84 %, una mejora histórica aunque lejos de la estabilidad plena.
Cómo y por qué se produce la transformación
La presión interna se manifestó en una serie de huelgas de trabajadores petroleros y manifestaciones estudiantiles que paralizaron la capital durante tres días. La población, agotada por años de racionamiento, exigió cambios estructurales y una salida del aislamiento internacional.
Desde el exterior, Donald Trump utilizó la visita de su enviado a Caracas para presionar por reformas democráticas y la apertura de cuentas bancarias venezolanas. En una declaración, el presidente estadounidense afirmó que "Venezuela tiene una oportunidad única de volver a integrarse al mundo". La política de EE. UU. se tradujo en la suspensión de sanciones sobre el petróleo, según el comunicado del Departamento de Estado.
EEUU autoriza pago de defensa a Maduro y Flores con fondos venezolanos muestra la complejidad de la relación: aunque el nuevo gobierno busca distanciarse, aún existen compromisos heredados que deben resolverse.
Contexto breve: décadas de chavismo y crisis
Desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999, Venezuela siguió un modelo basado en el control estatal del petróleo y la polarización política. La muerte de Chávez en 2013 dejó a Nicolás Maduro al mando, quien intensificó la represión y la dependencia del sector energético.
La crisis humanitaria alcanzó su punto máximo en 2020, con escasez de alimentos, colapsos de servicios básicos y una emigración masiva que redujo la población en 5 millones. La economía se contrajo un 30 % entre 2018 y 2022, y la inflación superó el 1 000 % en varios años.
Qué puede suceder a continuación en Venezuela
Los analistas dividen el futuro en tres escenarios. El primero contempla una agenda de reformas estructurales que incluya la privatización parcial del sector petrolero y la convocatoria a elecciones presidenciales en 2027. El segundo prevé una estancación, con el gobierno de transición incapaz de consolidar cambios y una posible reaparición de tensiones internas.
El tercer escenario contempla una intervención internacional más activa, apoyada por EE. UU. y aliados regionales, que podría acelerar la transición pero también generar resistencia nacionalista. En cualquier caso, la comunidad internacional observará de cerca los próximos pasos, como el acuerdo militar entre Petro y Rodríguez para frenar la violencia en la frontera, que podría servir de modelo para la seguridad interna.
"Este es un momento decisivo para Venezuela. No podemos permitir que la esperanza se convierta en desilusión", comentó una líder de la sociedad civil en una entrevista reciente.
El país avanza en un delicado equilibrio entre la demanda de cambio y la fragilidad de sus instituciones. Lo que ocurra en los próximos meses definirá si la apertura se consolida o si el país vuelve a la incertidumbre que marcó la última década.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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