Microplásticos detectados en el hígado humano y su posible vínculo con el aumento de enfermedades hepáticas
Un equipo de la Universidad de Plymouth ha publicado en Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology la detección de micro y nanoplásticos en muestras de hígado humano. El análisis, realizado entre 2015 y 2025, revela que la carga de estas partículas se ha duplicado en la última década.
Los investigadores analizan 120 tejidos hepáticos procedentes de donantes en Reino Unido y encuentran que el 78 % contiene partículas de plástico de menos de 100 µm. "Estos hallazgos confirman que la exposición cotidiana a plásticos ha dejado una huella directa en un órgano vital", afirma la profesora Shilpa Chokshi, autora principal del estudio.
Cómo podrían los microplásticos empeorar la salud hepática
En modelos celulares y de ratón, la exposición a microplásticos desencadena estrés oxidativo, una sobreproducción de radicales libres que daña las membranas celulares. El mismo patrón se observa en la fibrosis, donde el tejido hepático se vuelve rígido y pierde funcionalidad. Los animales expuestos desarrollan inflamación crónica, un precursor de cirrosis y cáncer de hígado.
Los científicos advierten que estas partículas actúan como vectores de patógenos y sustancias químicas. Pueden transportar bacterias resistentes a antibióticos, genes de resistencia y disruptores endocrinos como bisfenol A, amplificando el daño ya existente. "Una partícula de plástico no es inocua; lleva consigo una carga biológica que potencia la lesión hepática", explica Chokshi.
Perspectivas y próximos pasos en la investigación de los microplásticos y la enfermedad hepática
Los autores subrayan la necesidad de estudios longitudinales que sigan a poblaciones durante años para establecer una relación causal firme. Proponen, además, que los organismos reguladores definan límites de microplásticos en alimentos, agua y aire.
Mientras tanto, la comunidad científica llama a reducir la exposición cotidiana. "Limitar el consumo de alimentos ultraprocesados envasados en plástico y favorecer el agua filtrada son medidas inmediatas que pueden disminuir la carga de partículas", sugiere Chokshi.
En el contexto de la salud pública, las enfermedades hepáticas representan 1 de cada 25 muertes a nivel mundial. Si los microplásticos contribuyen, aunque sea parcialmente, al deterioro del hígado, el impacto sanitario podría ser mucho mayor de lo que se había estimado.
El estudio abre la puerta a nuevas líneas de investigación interdisciplinarias que integren hepatología, toxicología y ciencias ambientales. Proyectos como el desarrollo de biomarcadores para detectar microplásticos en sangre podrían facilitar diagnósticos tempranos.
Mientras la evidencia se consolida, la presión social para una política de reducción de plásticos se intensifica. Iniciativas como la prohibición de plásticos de un solo uso en la cadena alimentaria podrían ser un primer paso.
Para entender mejor cómo la ciencia avanza en la lucha contra contaminantes, se puede consultar la reciente noticia sobre la terapia génica Vyjuvek, la primera terapia génica contra la epidermólisis bullosa, llega a España, que muestra la rapidez con la que la investigación médica traduce hallazgos en tratamientos.
Otro ejemplo de cómo la investigación influye en la vida cotidiana es el estudio que relaciona el uso de Ozempic con el estigma del sobrepeso, subrayando la necesidad de abordar los factores ambientales y sociales en la salud.
En conclusión, la detección de microplásticos en el hígado humano plantea una amenaza emergente que exige una respuesta rápida tanto de la comunidad científica como de los responsables políticos. La reducción de la exposición a estos contaminantes podría convertirse en una pieza clave para frenar el aumento de enfermedades hepáticas y salvar vidas.
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Redactor científico
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