ICAM controla bajas laborales de casi cuatro millones de catalanes
El Institut Català d'Avaluacions Mèdiques (ICAM) supervisa las bajas de casi cuatro millones de trabajadores en Cataluña. Su sede está en la avenida Vallcarca de Barcelona y cuenta con 80 médicos distribuidos por la comunidad. El organismo controla tanto incapacidades temporales como permanentes.
En 2025 el ICAM realizó 174 859 chequeos, lo que equivale al 7,5 % de los 2,3 millones de procesos de incapacidad registrados ese año. La mayor parte de las revisiones se concentró en bajas que superaban el año de duración. Estos datos provienen del portal de transparencia de la Generalitat.
El control de bajas ha generado debate entre sindicatos y asociaciones que lo consideran excesivamente riguroso. La directora, Clara Pareja Rossell, defiende que el sistema es muy garantista y que la salud del trabajador es la prioridad. La polémica se suma a la tasa de absentismo que ha alcanzado su nivel más alto este año, con un 7,7 % de los empleados de la Generalitat de baja (7,7 % de los empleados de la Generalitat están de baja).
Cómo funciona la fiscalización y la reconversión del ICAM
La fiscalización se apoya en un algoritmo que cruza variables como edad, sexo, patología y duración de la baja. El sistema selecciona los expedientes que requieren revisión y descarta los que no presentan riesgos de dilación. Así, los médicos del ICAM se centran en los casos que realmente lo necesitan.
Cuando el algoritmo indica una posible irregularidad, el médico asignado evalúa la documentación y, si lo estima necesario, solicita pruebas complementarias o una visita al paciente. En algunos casos la alta se concede sin visita presencial, basándose en los informes y pruebas ya existentes. El objetivo es optimizar recursos y evitar controles innecesarios.
La directora ha anunciado una fase de reconversión que incluye la contratación de más médicos y la incorporación de inteligencia artificial. La IA permitirá procesar un mayor número de expedientes y reducir el tiempo de valoración. Además, se mejorará la coordinación con la atención primaria y los tribunales médicos.
El plan de reconversión también contempla la creación de nuevas plazas para cubrir los 10 médicos que están de baja y las 7 vacantes pendientes por falta de candidatos. La ampliación de plantilla busca evitar la sobrecarga de trabajo y mejorar la calidad de las revisiones. La directora asegura que estos cambios reforzarán la garantía de derechos de los trabajadores.
Contexto y futuro del control de bajas en Cataluña
En 2024 la Generalitat ingresó el 70 % de los fondos que la Seguridad Social destina a Cataluña por cumplimiento de cupos de chequeos, frente al 76 % del año anterior. La caída se explica por el aumento de bajas y la plantilla limitada del ICAM. La falta de efectivos obliga a los médicos a revisar más casos con el mismo tiempo, reduciendo la profundidad de cada evaluación.
El futuro del control de bajas dependerá de la capacidad del ICAM para equilibrar eficiencia y garantía de derechos. Si la ampliación de plantilla y la tecnología cumplen sus objetivos, la Generalitat podría recuperar una mayor proporción de los fondos de la Seguridad Social. Este escenario se enlaza con el reciente acuerdo de financiación autonómica que prevé recursos extra para reforzar la sanidad (Financiación autonómica: Illa y Junqueras acuerdan 4.700 millones extra para Cataluña).
Para empleadores y trabajadores, una fiscalización más ágil implica menos incertidumbre y una mejor planificación de recursos humanos. La evolución del ICAM será, por tanto, un elemento clave en la gestión del absentismo en Cataluña. Un control eficaz puede traducirse en una mayor estabilidad laboral y en una mejor distribución de los recursos públicos.