Pensiones suizas: los tres pilares que garantizan su éxito

Su sistema de pensiones se sustenta en tres pilares claros: el AVS (seguro estatal), la previsión profesional obligatoria y el ahorro privado voluntario. Cada uno aporta un nivel de garantía y flexibilidad que permite al jubilado mantener su nivel de vida previo a los 65 años.

El AVS asegura una pensión básica de hasta 2.500 €/mes a quienes cotizan toda la vida laboral. El importe se fija entre un mínimo y un máximo, limitando el gasto público y evitando desequilibrios. La financiación se realiza mediante un reparto intergeneracional: los trabajadores activos aportan al fondo que paga a los jubilados.

La previsión profesional obliga a empleadores y empleados a contribuir a cuentas individuales. Estas aportaciones se invierten en los mercados financieros y pertenecen al trabajador. Al llegar la jubilación, el capital acumulado puede transformarse en ingresos mensuales o en un pago único, según la preferencia del afiliado.

El tercer pilar es voluntario: los ciudadanos pueden complementar su pensión mediante ahorros privados y decisiones de inversión propias. No es obligatorio, pero permite reforzar la renta y adaptar el ahorro a circunstancias personales.

Cómo funciona cada pilar y por qué supera al modelo español

AVS: el seguro estatal suizo garantiza una pensión mínima que cubre necesidades básicas y una máxima que protege a los mayores ingresos. En comparación, el sistema español depende mayormente de las cotizaciones y la redistribución estatal, lo que genera pensiones medias de y una gran variabilidad según la carrera del trabajador.