Abizanda: el pueblo aragonés que combina una fortaleza milenaria con la Casa de los Títeres
En el corazón del Sobrarbe, Abizanda se alza como un enclave de menos de 200 habitantes cuya silueta está dominada por una torre de piedra que vigila el valle desde el siglo XI. La vida del pueblo gira alrededor de ese edificio defensivo y de la Casa de los Títeres, creada en 2004, que ha convertido las calles empedradas en escenario de mil historias. La combinación de historia y arte ha convertido a la villa en un punto de referencia cultural en Aragón.
Detalles de la torre medieval y del proyecto escénico en Abizanda
La torre alcanza 24 m de altura, sus muros miden casi 2 m de espesor y la única puerta de acceso está situada a más de 6 m del suelo, una medida diseñada para impedir asaltos. Construida por maestros lombardos sobre los cimientos de una torre anterior destruida en 1006, la estructura sigue en pie como testimonio de la ingeniería medieval. En 2004, la compañía Los Titiriteros de Binéfar rehabilitó tres casas tradicionales —Simona, Lecina y Maza— y las transformó en la Casa de los Títeres. Desde entonces, el espacio acoge representaciones que suman cada año y que se integran en la rutina del pueblo, donde los vecinos preparan dulces típicos para cerrar cada función. "Cada función es una fiesta para el pueblo", comenta María López, vecina de toda la vida.





