Irán y los Emiratos Árabes Unidos intensificaron su disputa por el estrecho de Ormuz esta semana, tras la incursión de buques emiratíes en aguas reclamadas por Teherán. Estados Unidos vinculó el programa nuclear iraní al posible bloqueo del paso, mientras Rusia y China vetaron una resolución de la ONU que buscaba garantizar la libre circulación.

El conflicto Irán‑Emiratos y la respuesta europea

El Consejo de Seguridad, presidido por Baréin, presentó el 27 de abril una resolución para proteger el tráfico comercial en Ormuz. La propuesta fue rechazada por Rusia y China, que argumentaron que apoyar la medida equivalía a tomar partido en la guerra con Irán. En la misma jornada, el senador Marco Rubio declaró en Fox News que el estrecho se había convertido en una "arma nuclear económica", aludiendo a la capacidad de cerrar un punto neurálgico del suministro mundial de energía.

Por qué Europa vigila el estrecho de Ormuz

Europa depende de que alrededor del 20 % del petróleo y el 30 % del gas mundial transiten por Ormuz. Un cierre o una restricción prolongada elevaría los precios internos y comprometería la estabilidad de los mercados energéticos. Además, la coerción marítima rompería el principio de libertad de los mares, un pilar del derecho internacional que la UE considera inviolable. Por ello, Bruselas monitoriza la situación para evitar que la amenaza se convierta en una herramienta de presión política.