Torre Miramar de Valencia: la rotonda más cara con ascensor averiado
La torre, que debía ser el emblema de la entrada norte de la ciudad, quedó sin recepcionar por parte del Ayuntamiento y con el ascensor del mirador fuera de servicio.

El Gobierno central negó los sobrecostes y el consistorio valenciano mantiene la negativa a asumir la obra, que sigue sin ser entregada.
Detalles del sobrecoste y los desperfectos actuales
El presupuesto original era de 16 M€; hoy la cifra asciende a 23,4 M€, lo que supone un incremento del 43 %. Las autoridades justifican el aumento como mejoras de seguridad: nuevos sistemas de detección de incendios, circuitos de cámaras y salidas de emergencia con cerramiento ignífugo.
A pesar de esas supuestas mejoras, la estructura presenta graves defectos. El mirador, con una superficie de 13,5 m × 3,8 m, permanece cerrado y el ascensor, que sólo funcionó unos meses, está varado en lo alto de la torre.
En la fachada se sigue viendo una lona conmemorativa de 2024, recordando la designación de Valencia como Capital Verde Europea, que aún no ha sido retirada.
El suelo alrededor está cubierto de grafitis y trencadís deteriorado, evidencia visible del abandono.
Posibles pasos a seguir y presión ciudadana
El Ayuntamiento ha presentado reclamaciones formales al Gobierno, exigiendo la asunción de los sobrecostes y la reparación inmediata del ascensor.
El Gobierno, por su parte, se mantiene firme en que no existen sobrecostes que reconozca, argumentando que los ajustes fueron mejoras previstas.
Los vecinos y asociaciones de usuarios han organizado peticiones y manifestaciones para que se retire la lona y se reactive el mirador, señalando que la obra se ha convertido en un símbolo de despilfarro.
Se espera que, en los próximos meses, se inicien obras de reparación o, en su defecto, se proceda al desmantelamiento de la estructura para evitar un mayor descrédito institucional.
Qué implica para los valencianos
Mientras la torre sigue sin uso, la ciudad pierde una potencial zona de ocio y turismo que podría generar ingresos y dinamizar la zona norte.
La polémica refuerza la desconfianza entre la ciudadanía y las instituciones, y pone de relieve la necesidad de una mayor transparencia en la gestión de grandes proyectos públicos.
Si el ascensor se repara y el mirador se abre, la torre podría recuperar parte de su imagen y aportar valor a la comunidad; de lo contrario, seguirá siendo la "rotonda más cara de España" sin cumplir su propósito inicial.
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Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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