Los quesos artesanales irlandeses se convierten en la nueva joya gastronómica
Irlanda, conocida por sus verdes campos y pubs, ha añadido a su carta un nuevo tesoro: los quesos artesanales irlandeses. En los últimos años, pequeños productores familiares han llevado a la mesa sabores intensos y texturas únicas que ya aparecen en cartas de alta cocina y en tiendas gourmet de Europa.
Detalle de los cinco quesos que marcan la tendencia
Ardrahan – Creado en 1983 por la familia Burns en West Cork, es un queso de pasta dura con corteza lavada en salmuera. Madura entre 4 y 8 semanas y ofrece una acidez equilibrada con notas mantecosas, reminiscentes de un Gruyère.
Cashel Blue – El primer queso azul irlandés, lanzado en 1984. Su textura cremosa evoluciona de aromas frescos a estragón y vino blanco hacia un carácter picante e intenso al envejecer.
Durrus – Elaborado sin pasteurizar, su corteza natural alberga mohos y levaduras que aportan sabores de caramelo, manzana ácida y nuez. Cuando es joven es suave; con maduración adquiere mayor firmeza y complejidad.
Coolea – De textura firme y corteza anaranjada, se adapta tanto a tablas como a platos cocinados. Su sabor limpio y equilibrado lo hace un aliado versátil en la cocina contemporánea.





