Propuesta de deflactación del IRPF gana fuerza entre portavoces conservadores
En los últimos días, los principales portavoces del Partido Popular anunciaron una iniciativa para "deflactar" el IRPF. La reforma consistiría en recalibrar los tramos impositivos según el salario real, es decir, descontando la inflación acumulada en los últimos años. Con este ajuste, los contribuyentes que han visto erosionado su poder adquisitivo pagarían menos impuestos, según afirman los dirigentes.
La medida se plantea para el próximo ejercicio fiscal y se presentará ante el Congreso en la primera sesión de la nueva legislatura. Los responsables señalan que la propuesta responde a la queja ciudadana de que, pese a los aumentos nominales de nómina, las familias siguen pagando más al Estado. "Es injusto que la progresividad se aplique sobre cifras infladas", declaró el portavoz de Hacienda del PP.
Si se aprueba, el ahorro fiscal crecería con la renta, pues los tramos superiores se reducirían de forma proporcional al índice de precios al consumo. Según cálculos preliminares, un trabajador con ingresos brutos de 30.000 € vería su tipo efectivo medio bajar en torno al 1,5 %, lo que se traduciría en una rebaja anual de 450 €. Los ingresos del Estado, por su parte, disminuirían en unos 2.000 millones de euros en el primer año.
Por qué la deflactación del IRPF no aborda la causa de la pérdida de poder adquisitivo
Aunque la reforma al IRPF alivie la carga fiscal, los analistas advierten que no soluciona la raíz del problema: la brecha entre la subida de precios y la evolución de los salarios reales. Desde 2021, la inflación ha consumido casi la totalidad de los incrementos salariales, dejando el poder de compra de las familias en niveles similares a los de 2004.
Los datos del INE confirman que el salario real ha retrocedido un 12 % respecto a su pico de 2008. En términos de poder adquisitivo, una familia que ganaba 2.500 € netos en 2022 compra hoy lo que adquiría con 2.200 € hace una década. La deflactación del IRPF, al basarse en salarios nominales, corrige una consecuencia fiscal pero no el desequilibrio estructural del mercado laboral.
Los expertos señalan que la verdadera solución pasa por políticas que frenen la inflación y mejoren la capacidad de negociación salarial. "Sin controlar la subida de precios o impulsar salarios que acompañen la inflación, cualquier ajuste tributario será parche y no cura", explicó la economista del Banco de España, Ana Martínez.
En este contexto, la propuesta conservadora se inserta en una disputa ideológica. Mientras la derecha enfatiza la carga fiscal como principal enemigo, la izquierda insiste en atacar los factores que generan la inflación: los precios de la energía, la escasez de oferta y el poder de mercado de grandes corporaciones. La diferencia de enfoque queda patente en la cobertura mediática y en los debates parlamentarios.
La medida también genera dudas sobre su alcance social. Al aplicarse de forma lineal, los ahorros se concentran en los tramos más altos, mientras que los contribuyentes con rentas bajas, que a menudo no tributan, no recibirían ningún beneficio directo. En un país donde el 20 % de la población vive con ingresos inferiores al salario mínimo, la reforma podría percibirse como poco equitativa.
Implicaciones para los hogares y el Estado
Para las familias, la deflactación del IRPF supondría una rebaja inmediata en la declaración de la renta, pero no mejoraría su capacidad de compra. Los hogares seguirán enfrentando precios más altos en alimentos, energía y vivienda. De hecho, la caída del 9 % en la construcción de viviendas en 2025 ha agravado la escasez habitacional, incrementando los alquileres y los costes de la vivienda propia, según el informe de la Construcción de viviendas cae 9 % en 2025 y acelera la escasez habitacional.
Para el erario, la pérdida de ingresos fiscales obligará a buscar compensaciones en otras áreas. Algunas voces sugieren recortar gastos en prestaciones sociales o aumentar la presión sobre el IVA, lo que podría revertir parcialmente el alivio buscado por la reforma.
Qué sigue
El proyecto de deflactación del IRPF será debatido en la comisión de Hacienda del Congreso durante las próximas semanas. Si los partidos de izquierda logran bloquear la iniciativa, la discusión podría trasladarse a otras medidas de control de precios o a la negociación de salarios colectivos. En cualquier caso, la medida pone de relieve la necesidad de abordar la inflación de forma estructural, más allá de ajustes tributarios temporales.
Los lectores pueden seguir de cerca la evolución del debate y sus posibles repercusiones en la carga fiscal familiar. Mientras tanto, los pensionistas seguirán atentos a la Pensionistas exentos de la declaración de la renta en 2026, una medida que también influirá en el panorama fiscal del país.