Los Mossos d'Esquadra confirmaron que el jueves, alrededor de las 23:00, un hombre de nacionalidad serbia recibió un disparo en la pierna en una urbanización de Lloret de Mar, en la provincia de Girona. El herido, de 49 años, acudió al Hospital Comarcal de la Selva en Blanes, donde se le estabilizó y, tras los protocolos, fue trasladado al Hospital Josep Trueta de Girona para recibir atención especializada.
Al llegar al centro hospitalario, el personal constató la naturaleza balística de la lesión y notificó de inmediato a la policía, que tomó el caso bajo la jurisdicción de la División de Investigación Criminal (DIC) de Girona. El paciente fue dado de alta pocas horas después, sin ofrecer declaraciones sobre el motivo del ataque.
Investigación de los Mossos
La DIC ha abierto todas las líneas de investigación posibles. Entre las hipótesis que se barajan, destaca la teoría de un ajuste de cuentas entre clanes de narcotraficantes locales y la posibilidad de que el disparo forme parte de la disputa entre las facciones balcánicas Skaljari y Kavac, ambas vinculadas al tráfico de cocaína desde Sudamérica.
Los agentes buscan testigos y material de videovigilancia que puedan identificar a los autores y esclarecer el móvil del ataque. "Estamos siguiendo todas las líneas de investigación y reforzaremos la presencia policial en la zona," declaró un portavoz de los Mossos.
La unidad de la DIC cuenta con detectives especializados en crimen organizado y con acceso a bases de datos internacionales que permiten rastrear los flujos financieros vinculados al tráfico de cocaína. Hasta la fecha, la policía ha realizado más de 30 detenciones relacionadas con los clanes Skaljari y Kavac en Cataluña, aunque los líderes siguen prófugos.
Rivalidad entre clanes balcánicos en Cataluña
La rivalidad entre los clanes Skaljari y Kavac se ha intensificado en los últimos meses en Cataluña, convirtiendo a la región en uno de los principales escenarios de la guerra por el control del tráfico de cocaína en Europa. Según datos policiales, en los últimos diez meses se han registrado al menos tres muertos y cuatro tiroteos a bocajarro en la zona de Barcelona y sus inmediaciones, todos vinculados a la pugna entre estas facciones.
El último homicidio vinculado a la disputa tuvo lugar en la terraza de un bar en Diagonal Mar, donde la víctima falleció cinco días después de recibir un disparo. Estos hechos han generado una creciente sensación de inseguridad entre los residentes y han llevado a las autoridades a reforzar los operativos de control en municipios costeros y urbanos.
En octubre del año pasado, un tiroteo en la zona de Badalona dejó dos personas fallecidas y marcó el inicio de una escalada de violencia que no ha cesado. Desde entonces, la Generalitat ha destinado recursos adicionales a la lucha contra el crimen organizado, pero los enfrentamientos continúan, alimentados por la alta rentabilidad del mercado de cocaína en la región.
Implicaciones y próximos pasos
El ataque contra el ciudadano serbio subraya la capacidad de los grupos criminales para operar en entornos públicos y plantea preguntas sobre la eficacia de las medidas de prevención actuales. Los Mossos han anunciado la puesta en marcha de una unidad especializada para desarticular las redes de importación y distribución de cocaína que alimentan la rivalidad.
Para la población de Lloret de Mar, el incidente refuerza la necesidad de vigilancia comunitaria y colaboración con la policía, mientras que a nivel nacional el caso podría impulsar nuevas políticas de seguridad enfocadas en la lucha contra el crimen organizado transnacional. En los próximos días se esperan nuevas detenciones y, posiblemente, la identificación de los responsables del tiroteo, lo que podría marcar un punto de inflexión en la guerra de clanes.
El alcalde de Lloret de Mar, Jordi Font, ha pedido reforzar la vigilancia nocturna y ha anunciado la colaboración con la Guardia Civil para aumentar los patrullajes en los barrios más vulnerables. Por su parte, el conseller de Interior de la Generalitat ha subrayado que la seguridad ciudadana es una prioridad y ha prometido una revisión de los protocolos de intervención en casos de violencia de bandas.