Empresas y defensa: la nueva frontera estratégica

Una empresa que destina una línea de negocio a la seguridad se vuelve estratégica para la defensa, afirma Martí Saballs, director de Información Económica de Prensa Ibérica. La afirmación se produce en el contexto de la creciente presión de los gobiernos europeos por reforzar la capacidad industrial nacional. En España, la medida se discute en los principales foros económicos y de defensa.

Para que una compañía sea considerada estratégica basta con que el Estado la seleccione para suministrar equipos o servicios de seguridad. No se requiere que la empresa sea tradicionalmente militar; basta con que su actividad se relacione con la protección de infraestructuras, la ciberseguridad o la logística de defensa. Esta regla abre la puerta a sectores tan diversos como la automoción, la alimentación o la tecnología de consumo.

El concepto no es nuevo, pero la actual coyuntura geopolítica lo vuelve urgente. La invasión rusa de Ucrania ha demostrado que la resiliencia industrial es clave para la soberanía. Por eso, los planes de defensa incluyen cláusulas que obligan a los gobiernos a identificar y apoyar a los proveedores estratégicos.

Innovación impulsada por la guerra: ejemplos clave

La historia muestra que la guerra ha sido una fábrica de inventos que hoy usamos sin pensar en su origen. La Primera Guerra Mundial popularizó el reloj de pulsera, pues el reloj de bolsillo resultaba impráctico en el frente. Marcas que hoy lideran el sector surgieron en esa época.