Air fryer: el secreto que pocos conocen

Las freidoras de aire siguen liderando las ventas de electrodomésticos en España gracias a su promesa de cocinar sin aceite y en minutos. Su popularidad se ha disparado entre quienes buscan recetas rápidas y con menos grasa.

Sin embargo, detrás del marketing hay limitaciones que rara vez aparecen en los folletos. "Al principio pensé que era la solución perfecta, pero pronto descubrí sus fallos", comenta una usuaria de Madrid.

Problemas y limitaciones de las freidoras de aire

En primer lugar, la reducción de aceite no elimina grasas de mala calidad, la sal ni los aditivos presentes en alimentos ultraprocesados. Cocinar patatas precocinadas o nuggets en la freidora sigue dejando una carga nutricional comparable a la de un horno convencional.

Otro punto crítico es la capacidad limitada de la cesta. Sobrecargarla impide la circulación adecuada del aire caliente, provocando una cocción irregular que obliga a preparar los alimentos por tandas y alarga el tiempo total de preparación.

La textura crujiente también queda corta. Las freidoras de aire no alcanzan el nivel de crocancia que ofrece la fritura tradicional con aceite caliente, lo que se hace evidente en patatas fritas, croquetas o empanadillas.

Además, la elección de la capacidad adecuada es esencial. Una unidad de puede resultar insuficiente para una familia de cuatro, mientras que una de 5 L ocupa más espacio y consume más energía sin aportar ventajas significativas.