Un nuevo informe del Museo Nacional del Diseño, publicado esta semana, revela que más del 80 % de los hogares españoles poseen al menos uno de los objetos diseñados bajo los principios de Dieter Rams, aunque sus nombres permanecen desconocidos.
Diseño español icónico
La investigación muestra que piezas tan simples como un destornillador o una aceitera pueden considerarse iconos del buen diseño, porque cumplen con la utilidad, la honestidad y la durabilidad que Rams describió. Estos objetos se han convertido en parte invisible pero esencial de la vida diaria.
Entre los hallazgos destacan el destornillador Irazola, la grapadora El Casco M‑5, los interruptores Simon 31 y la aceitera Marquina. Cada uno nació en una época distinta, pero los cuatro comparten una lógica: ergonomía pensada, materiales resistentes y una estética que se disuelve en el uso.
Ejemplos de diseño funcional
El destornillador Irazola, con su mango de aluminio rojo ondulado, ofrece un agarre natural que reduce la fatiga del usuario. Su forma surgió de estudios de torsión y sigue siendo la referencia para profesionales y aficionados por igual.
Diseñada en 1932 por Juan Solozabal y Juan Olave, la grapadora El Casco M‑5 ha demostrado que la resistencia a la obsolescencia programada es posible. Casi un siglo después, sigue grapando con la misma precisión que el primer día, sin necesidad de piezas de recambio.





