Ordenanza de colores en Falset: qué exige el ayuntamiento
El Pleno municipal de Falset aprobó el pasado martes la nueva ordenanza que regula los colores de las fachadas de todas las casas del municipio. La normativa establece que cualquier reforma o nueva construcción deberá respetar una gama cromática oficial; de lo contrario, el propietario se expondrá a sanciones económicas.
La medida se aplica a todo el núcleo urbano, incluyendo el casco histórico (Antic Urbà) y el Eixample, y obliga a presentar un plano de tonalidades antes de iniciar cualquier obra. El incumplimiento será inspeccionado por los servicios territoriales y, si se detecta, la sanción podrá ascender a varios cientos de euros.
Cómo funciona la carta de colores y el proceso de aprobación
La carta de colores distingue dos grupos: colores principales – que cubren la mayor parte de la fachada – y colores secundarios – destinados a cornisas, marcos y elementos decorativos. Los principales comprenden marrones suaves, anaranjados pálidos, beige, crema, arena y un amarillo ocre. Los secundarios incluyen un gris verdoso, un gris azulado muy suave y un azul lavanda claro. Además, se permite el mortero de cal tradicional sin pintar, con textura lisa o rugosa fina.
Para obtener la autorización, el propietario debe presentar un plano con la propuesta de tonalidades al Departamento de Servicios Territoriales. El plano será revisado y, si cumple la normativa, se emitirá un certificado de conformidad que autoriza la obra. En la zona industrial se admiten también hormigón prefabricado sin pintar, siempre dentro de los tonos tierra. Para más información sobre la tramitación de obras, véase el artículo sobre vivienda unifamiliar y planificación en 2024.
Contexto: protección del paisaje y la visión del alcalde
La ordenanza forma parte de la Carta del Paisaje del Priorat, un documento de consenso que busca preservar el entorno visual de la comarca. Falset, capital del Priorat, cuenta con 2.892 habitantes y un patrimonio arquitectónico que se ha convertido en un atractivo turístico. El alcalde Carlos Brull ha defendido que el paisaje urbano es un bien colectivo, esencial para la identidad cultural y la calidad de vida de los vecinos.
Brull explicó que la medida no persigue limitar la creatividad, sino evitar la proliferación de colores estridentes que alteren la armonía del casco antiguo y aumenten la contaminación lumínica. La iniciativa se alinea con otras políticas regionales, como la que está impulsando el Área Metropolitana de Tarragona en su ley fundacional, que también prioriza la protección del entorno urbano.
Con la nueva ordenanza, Falset espera consolidar una imagen homogénea que refuerce su atractivo turístico y mejore la convivencia entre residentes y visitantes. Los propietarios que adapten sus fachadas a la paleta oficial contribuirán a un paisaje más coherente y a la reducción de la contaminación lumínica, mientras que los que ignoren la normativa enfrentarán sanciones que, según el ayuntamiento, son necesarias para garantizar el cumplimiento.
El futuro de la ordenanza dependerá de la aceptación ciudadana y de la capacidad del ayuntamiento para fiscalizar el cumplimiento. Si la medida logra los objetivos de preservación y cohesión visual, podría servir de modelo para otros municipios de la región que buscan proteger su patrimonio arquitectónico.
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Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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