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Álvaro Serrano recibió la Puerta Grande en la plaza de Las Ventas a las 21:30 del pasado viernes, y la Comisión de Toros le concedió una oreja mayor tras una faena que dejó sin aliento a la grada. La decisión se tomó al término de la corrida, cuando el público, de pie, lanzó una lluvia de pañuelos y clamó por el reconocimiento. Con la oreja en la mano, Serrano dio la señal de victoria que confirma su paso a la alternativa.
Detalles de la faena que conquistó la Puerta Grande
El momento clave llegó a los 20:14, cuando Serrano ejecutó una estocada que hundió la puya en el pecho del novillo de Montealto. La puya se clavó con precisión quirúrgica, y el toro cayó sin resistencia, marcando el inicio de una serie de quites que consolidaron la faena. Primero, un quitado de mano izquierda que obligó al animal a retroceder, seguido de una media revolera que, con la muleta en la mano derecha, giró al toro sobre su propio eje.
A continuación, Serrano mantuvo la presión con la mano izquierda, realizando varios quites de corta distancia que obligaron al animal a girar en círculos. Cada movimiento se ejecutó con la muleta ligeramente levantada, lo que aumentó la tensión y la expectación del público. El clímax llegó con el quite final, una estocada de puya que, al impactar, selló la oreja mayor y provocó el silencio reverente de la plaza.





