OMS revela 22,1 millones de muertes en exceso por covid‑19

La Organización Mundial de la Salud presentó este miércoles el informe estadístico global 2026, que estima 22,1 millones de muertes en exceso atribuibles a la pandemia. El estudio cubre el periodo 2020‑2022 y supera con creces los 7 millones de fallecimientos oficialmente notificados.

El hallazgo subraya una subregistro sustancial y revela el peso de muertes indirectas provocadas por la interrupción de servicios médicos y la crisis económica. Según el director del Departamento de Datos de la OMS, Alain Labrique, cada muerte registrada por covid‑19 habría generado alrededor de dos muertes adicionales.

Detalles del cálculo y factores que impulsaron el exceso de mortalidad

El exceso de mortalidad combina fallecimientos directos por el virus y muertes indirectas vinculadas a la saturación de hospitales, retrasos en tratamientos y deterioro de la salud mental. La OMS utilizó datos de registros civiles, encuestas de salud y modelos demográficos para comparar la mortalidad observada con la esperada en ausencia de pandemia.

El pico se alcanzó en 2021, con 10,4 millones de muertes en exceso, lo que representa un 17,9 % por encima de lo previsto. En 2020, la cifra fue un 6,2 % superior a la expectativa, reflejando la escalada progresiva del brote.

Los grupos más afectados fueron las personas mayores y los hombres, que representaron la mayor proporción del exceso mortal. En los países con sistemas de salud menos resilientes, el impacto fue particularmente agudo.

Factores como la aparición de variantes más letales (Delta y otras), la presión sostenida sobre los servicios hospitalarios y la pérdida de ingresos familiares contribuyeron al aumento de muertes indirectas. Estudios recientes sobre tecnologías emergentes, como el ultrasonido de alta frecuencia que destruye SARS‑CoV‑2 y gripe A en laboratorio, ilustran los esfuerzos por mitigar estos efectos, aunque su impacto a nivel poblacional aún es limitado.

Impacto en la esperanza de vida y perspectivas de recuperación

La pandemia redujo la esperanza de vida mundial de 73 a 71 años entre 2019 y 2021, borrando casi una década de avances en salud global. La esperanza de vida saludable también descendió de 63 a 61 años, indicando que no solo se perdió tiempo de vida, sino también calidad de vida.

En 2023 se observó una recuperación parcial: la esperanza de vida de las mujeres volvió a los niveles pre‑pandemia, mientras que la de los hombres y la esperanza de vida saludable de ambos sexos se mantienen ligeramente por debajo. "La recuperación es amplia pero desigual", señaló Labrique.

Este retroceso plantea desafíos para los sistemas de salud y las políticas de protección social. Los gobiernos deberán reforzar la vigilancia epidemiológica y garantizar la continuidad de la atención primaria para evitar nuevos picos de mortalidad indirecta.

A medida que los países ajusten sus planes de vacunación y refuercen la resiliencia sanitaria, la tendencia sugiere una estabilización gradual, aunque la brecha de género y la vulnerabilidad de los mayores seguirán exigiendo atención prioritaria.

El informe de la OMS sirve como llamado de atención para la población y los responsables políticos: la verdadera magnitud de la crisis aún no se refleja en los números oficiales, y la recuperación plena dependerá de acciones coordinadas y sostenidas a nivel global.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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