Carmen Lomana elige Celorio (Llanes) como su refugio veraniego
Carmen Lomana ha confirmado que su lugar predilecto para escapar del bullicio social es la casa familiar que posee en Celorio, municipio de Llanes, Asturias. La socialité, conocida por sus apariciones en la alta sociedad, ha reiterado que allí encuentra la paz que le permite recargar energías antes de retomar sus compromisos. "Asturias, mi casa, mi infancia y juventud. En Celorio siempre fui feliz", afirmó en una entrevista reciente.
Esta declaración cobra relevancia porque la figura pública vuelve a poner en el foco una zona costera que, pese a su popularidad entre turistas, conserva un carácter íntimo y familiar. La noticia llega en un momento en que el turismo de masas amenaza con desdibujar los rincones más auténticos de la costa asturiana, y la elección de Lomana refuerza la idea de que el patrimonio emocional también es un atractivo.
Detalles del rincón: la casa familiar y la playa de Palombina
La vivienda de Celorio es una casa de piedra tradicional, con un amplio porche que da directamente a la arena de Palombina. En su infancia, Lomana recuerda pasar largas tardes sentada allí, escuchando el rumor del mar mientras su madre le servía limonada. El interior conserva muebles heredados, fotografías en blanco y negro y una biblioteca que alberga los libros que marcó su juventud. Cada rincón evoca recuerdos de primeros amores y de la figura materna, cuya presencia sigue palpable en el aroma a salitre que impregna la casa.
Palombina, el arenal urbano de Celorio, destaca por su arena blanca y aguas cristalinas que contrastan con las formaciones rocosas que emergen tanto en la costa como bajo el mar. En bajamar, la playa se conecta con Las Cámaras y Los Frailes, creando un tramo costero de gran valor escénico. El sitio cuenta con amplio aparcamiento, un mirador que ofrece vistas panorámicas del Cantábrico y servicios de restauración que atienden a los veraneantes sin romper la atmósfera de tranquilidad.
Para la propia Lomana, la playa es más que un escenario de veraneo; es un archivo viviente de su historia personal. "Mis recuerdos de infancia y de adolescencia están ligados a Asturias, mis primeros amores los viví en Celorio", rememora, subrayando la profunda conexión entre el paisaje y su identidad. La presencia de su madre, ya fallecida, se hace presente cuando la socialité se imagina sentada en el porche, observando el horizonte mientras el sol se cuela entre las rocas.
Este vínculo entre la figura pública y el territorio se refleja también en la promoción implícita de la cultura asturiana. En la región, eventos como el Monumental acoge acto sin corrida por el Día Internacional de la Tauromaquia demuestran la vitalidad cultural que coexiste con la serenidad de lugares como Celorio. La elección de Lomana refuerza la idea de que la identidad regional se construye tanto en la fiesta como en la memoria familiar.
En conclusión, la casa de Celorio y la playa de Palombina continúan siendo el refugio imprescindible para Carmen Lomana, un testimonio viviente de cómo el paisaje puede ser custodio de recuerdos y de identidad. Su presencia constante en el verano asturiano podría incentivar a otros a redescubrir la zona, favoreciendo un turismo más respetuoso y consciente del valor sentimental que estos lugares representan.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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